Mostrando entradas con la etiqueta Lunaeclarum. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lunaeclarum. Mostrar todas las entradas

Un intento de regreso... y una nueva forma de ver las cosas

Bueno ,es difícil hacer esto. Luego de años de haber ignorado por completo este pequeño espacio en la red, mi espacio, y de que la vida diera más vuelcos de los que uno quisiera, he decidido intentarlo de nuevo. Sí, ya no soy el mismo que fundó esta página hace tanto, con dudas e incertidumbre en el paso entre la educación y el trabajo, pero bueno, este blog nunca se trató de eso.
El contenido del mismo tal vez no vaya a ser tan diverso como antes (nunca pretendió ser gracioso, y pese a ello en ocasiones publiqué tonterías de las que hoy estoy en desacuerdo, pero igual se quedarán donde están). En primer y único lugar, voy a concentrarlo en mis divagaciones sobre mi muy oxidada faceta de escritor, la misma que quedó congelada durante todo este tiempo, más que nada por desidia, por simple y llano tedio del mundo laboral, el mismo que te ocasiona perder la chispa creativa y concentrarte en lo que eres ahora: un adulto buscando salir adelante.
Llega un momento en que la vida deja de ser una emoción tras otra, que la rutina te consume y no te mucho espacio para ser tú mismo, para demostrar que tienes ideas, y en medio de esas sensaciones, perdí mi creatividad. Pasé años intentando recuperarla, y hoy que pienso que lo he hecho, decidí reabrir este espacio y volver a compartir con quienquiera que lea esto, mis avances y pensamientos varios alrededor de todo esto.
Mi mundo es más complicado, el tiempo es menor, pero vamos a hacer un esfuerzo que no había hecho para que esto funcione. A la par, me enorgullece decir que estoy trabajando, por primera vez en siete años, en mi segundo escrito, la continuación de Aries (historia que terminé en el lejano 2012), así que la gran mayoría de mis desvaríos serán alrededor de los avances de esta historia, la cual espero que algún día llegue a ser más que un archivo en mi computadora.
Haremos el esfuerzo, porque hoy decidí que vale la pena intentar las cosas, no por alguien, no por nada, sino por uno mismo.

Nueva vida, nueva cara, nueva era


Esta es la enésima vez que lo digo: ésta es la definitiva. Luego más de un año entre divagues y curiosidades que a nadie le importan, este blog ha transitado en una pasividad un tanto castrante que me hizo replantearme en un par de ocasiones qué diablos hacía con este espacio sin utilizar (otro nombre desperdiciado, como tanto me quejé en inicios del lugar).

Pero bueno, no estoy aquí para volver a decir: "juro por Dios que no vuelvo a abandonarte, fruto de mis entrañas", porque ya me aburrí a mí mismo con el cuento de no terminar. Lo que sí quiero decir es que le quiero (y me quiero) dar otra oportunidad con el blog, ya que descubrí que la vida no es igual luego de tener un lugar donde quejarte, ¿Y qué mejor si alguien los pudiera leer por casualidad? Admitámoslo, a todos nos gusta que nos hagan caso.
Pues bien, como pudieron observar aquellos que han entrado un par de veces antes, notarán que el blog sufrió su tercer cambio de imagen durante su vida, uno que me ha parecido especialmente lindo y elegante, y con el que espero demostrar que todavía queda Lunae Clarum para un rato, y que las entradas tendrán un poco más de sentido... eso último mejor no, sinceramente no creo hacerlo.
Esperando que sea de su agrado, declaro que hoy iniciamos una nueva época en el blog, con más constancia, consistencia y consciencia, un periodo azul, podríamos llamarlo... porque el blog ahora es azul y porque me da la gana.
Espero verlos por aquí más seguido, y que me vean a mí también.

¿Hacerlo o no hacerlo?

Hoy me encontraba divagando en mi casa, perdido entre miles de cosas que tengo pensadas hacer y no me animo. ¿Volver a intentar dibujar? ¿Aprender a tocar un instrumento? ¿Continuar escribiendo historias? Son tantas las cosas que tengo en la mente, tantos pendientes que quisiera realizar pero ni el tiempo ni la actualidad se presta para hacerlo. ¿Pero de qué me iba a servir estar pensando en ello, si hacerlo era una pérdida del valioso tiempo que podía usar para hacer cualquiera de esas cosas? Es tonto, pero fue la manera en que lo vi.
De cualquier manera, gracias a ello me vino entonces a la mente un pensamiento, una minúscula demostración de raciocinio que me hizo entender que, dentro de los proyectos pendientes que tengo, están también aquellos que dejé a medias. Entonces, como un rayo de luz que cae sorpresivamente en medio de un campo de cultivo, causando un severo golpe y un instante de sordidez, recordé que tenía este blog. Olvidado desde principios de Noviembre, justo en el momento en que había dicho que lo iba a tomar más en serio, por causas de fuerza mayor (el fin de mi carrera, ¿Ok? No quiero ahondar en detalles para que no parezca una página del diario de una quinceañera). Pero hoy, luego de pasar por la linda transición de estudiante a desempleado (lo cual espero ser el menor tiempo posible, dicho sea de paso), he decidido que, por menos tiempo libre que tenga y más tedio que me domine, es hora de volver.

"¡Y volver, volver... volver!!!"

Pero basta de tonterías. Como justificante para el tiempo que pase inactivo, debo decir que, ajeno a ese relleno existencial que se conoce como vida (ustedes saben: comer, dormir, terminar los estudios, buscar empleo... eso que hace uno cuando se hace pasar por ser humano), también me dediqué a concluir una parte del sueño de mi vida. Así es, un pintoresco 24 de enero del 2012 di el primer paso en mi trabajo de ya ocho años: terminé la primera parte de mi novela: Aries. No voy a profundizar mucho en ello, solamente diré que me encuentro leyéndola para revisiones y me siento como quien regresa de un largo viaje y lo primero que hace al regresar a casa es ver las fotografías de dicha aventura, recordando a los amigos que conoció y los lugares por los que estuvo. Es una sensación bastante placentera, y como dijo un amigo en una ocasión, marca una diferencia entre los escritores: ya no soy del grupo que crea proyectos que no concluye, ¡No! Por fin he logrado terminar algo.

"¡¡¡We are the champions!!!"

Me despido por hoy, esperando verlos más seguido (y esperando estar más seguido por aquí yo también).

PD: Como dato curioso (y nada presuntuoso... tal vez un poco), debo decir que mi novela tiene la pequeña cantidad de 258 capítulos, divididos en 9 partes... por si te preguntabas porque duré 8 años planeando la historia y 2 años escribiéndola... y es solamente la primera parte.
PD2: Mi nuevo proyecto se titula Nihil, y es la precuela de Aries, así que me encontrarás hablando de ello pronto.
PD3: ¿No se les hace demás de musical esta entrada?
PD4: No, no me gusta Vicente Fernandez... solamente que no pude evitar pensar en dicha canción al poner la última frase del párrafo anterior.

Nueva vida, nueva ideología... mismo blog

No entiendo porque algunas personas disfrutan haciendo blogs a lo imbécil (que si uno porque tienen una historia, otro como diario personal, otro para las tareas de la escuela). Bueno, eso si te gustan los blogs, pues hay quienes tienen facebook para cada una de sus personalidades multiples, ¿Conoces alguno? Esos que tienen uno personal, uno para los negocios, otro para que la novia crea que sale con una inocente palomita y uno más para que los suegros no vean la clase de larva que pretende a su tierna pichoncita... existen tantas maneras de burlar la realidad en este nuevo mundo virtual, tantas y tan burdas que es más extraño encontrar una persona auténtica que tenga una sola cosa para todo.
Y no es por adornarme, pero dado a que lo critico, yo soy una de esas personas. Aunque admito tener dos cuentas de correo electrónico (la usual y una más para suscribirme a toda clase de foros... de los cuales normalmente descargo una cosa y no vuelvo a entrar jamás, pero que me enviará correos basura por el resto de mi existencia) y solamente tengo una cuenta de facebook (triste pero cierto: terminé cayendo en esa red de control mundial que absorbe las masas y nos convierte en sus ciervos... bueno no es tan grave, igual y solamente utilizo el chat (no es mi culpa, ya casi nadie se conecta al MSN). Hay una cosa más de la cual solamente tengo uno, y es tal vez de lo que más me enorgullezco: este, su lugar en internet para ver estupideces y tener un momento de divagación. No hay otro blog de su servidor, ni otro sitio donde quisiera escribir lo que usualmente me gusta escribir (catalogarlo ya es labor suya), y no lo habrá hasta dentro de un buen tiempo... nunca hay que negarse a las vueltas que da la vida (ya me pasó con facebook... sigo sin explicarme el momento exacto en que pasó).
Pues bien, todo este vericueto es simplemente para hacer notar que, como ya dije unos días atrás, Lunaeclarum ha vuelto, y no, no está recargado ni mejorado ni subido a un nuevo nivel. Es la misma curiosidad de antes fruto de su curioso servidor: opiniones aleatorias de temas que van saliendo en un mundo que siempre da de que hablar, el momento que se me ocurren, y por la causa que se me ocurren. Y aunque muchas veces pensé que ya nadie se acordaría de este lugar en internet (y aunque probablemente sea cierto... no había escrito nada desde Agosto), decidí volver a hacerlo en este mismo lugar, ¿La razón? Que es mío y nadie más puede hacerlo, además ya estaba hecho, simplemente tenía que dar el gran paso y decir "sí", cosa que hice en un impulso luego de aburrirme soberanamente frente a esa caja tonta (a.k.a. televisión, y si no sabes que significan las siglas, investígalo, que yo lo descubrí hoy).
¿Pero por qué el regreso de Lunaeclarum? ¿Por qué en este momento? Son seguramente las preguntas que nadie se hará y que me importa un pepino, de todas maneras las voy a responder:
  1. Porque sí.
  2. Porque sí.
Las cosas son simples: decidí que me aburría, y que perder el tiempo en la televisión o en la cama era igual a seguir ejerciendo mi mayor pasión (lo cual seguí haciendo de cierta forma... lamento la emo-tiva entrada sobre mi protagonista, Falcon, y yo, pues he de confesar que seguí escribiendo luego de un tiempo de no soportar dejarlo). El momento fue elegido aleatoriamente de entre los 365 días del año, tomando como único factor que me diera la gana, ¿Y qué crees? Pasó. Hoy me encuentro de nuevo contento de estar haciendo algo que de verdad disfruto, y a lo que además le encuentro más sentido que actualizar mi estado o enviar tweets sobre lo que hago a cada momento del día.
Debido a causas de fuerza mayor (término de los estudios, inicio de las residencias) me vi obligado a terminar abruptamente con este proyecto, al menos de manera temporal, pero si no me conocen, he de confesar que mi mayor pecado es ser posiblemente la persona más necia que conozco, así que si alguna vez dije que me iba, ¿Qué crees? No es cierto. Si bien aprendí algo en mis días alejado de la crítica constru-destructiva, algo que cambiaría por siempre mi manera de pensar, todavía no lo asimilo... en cuanto descubra lo que es, se los haré saber.
Regresé. Regresó el blog. Todo sigue igual.

Bienvenidos... otra vez


Un capítulo inconcluso no deja de ser un asco, pese a la emoción, pese a lo que sea... el no conocer un final nos lleva a la decepción, a tirar por la borda la expectativa y pensar que el iluso que creyó dejar satisfecho a alguien con un "continuará" es un completo imbécil. Simplemente no se puede: las cosas, como la vida misma, tienen un final, y para bien o para mal, el ocurrido hace aproximadamente tres meses no fue el de aquí. ¿Para qué es esta peculiar introducción cuasi-flor para su respetable servidor? Simple, llana y exclusivamente para hacerles conocer que...
¡Lunaeclarum ha vuelto!
Desconozco por completo si es de tu agrado, siquiera de tu incumbencia, pero descubrí, durante mi errático y algo especial lapso de retiro de la escritura en este lugar, que hay muchas cosas que decir, pensamientos que plasmar y locuras que dejar a las futuras generaciones antes de pasar al otro lado. Sí, podré haber terminado la escuela, ingresar rápidamente a un rubro que me absorbe el cerebro y las ganas de hacer algo luego de 9 horas de explotación, pero es peor que pasen los días y no lo haga. Lo siento, es mi manera de ser y alguien tendrá que aguantarme.
Habrá algunos pequeños cambios (¿Cuándo?) por aquí, pero eso se los haré saber más adelante. Lo importante está dicho, y con ello, espero que alguien siga divagando por aquí.
Sin más tonterías que decir por el momento, me despido.

PD: ¿Me extrañaste?
PD2: ¿Extrañaste las posdatas?
PD3: Como dato curioso, el blog tenía más visitas estando sin uso que cuando escribía (gracias a la entrada de Anonymous, más que nada).
PD4: ¿Ya te dije que regresé?

... The Best Is Yet To Come

Lo intenté, lo juro. Ha sido difícil desde que mi vida dio un trágico giro, y de ser un despreocupado estudiante con tiempo y ganas de sobra, hoy soy un practicante esclavizado a una empresa que me da baba por nueve de mis preciadas horas al día, todo mi ánimo y la necesidad de descansar las pocas que quedan del día. Así, una pésima rutina, se tornó mi vida en un instante, alejado de los lazos que una vez hice con personas, situaciones y lugares que llegué a considerar parte de mi vida, parte de mi mismo.
Una de estas partes es Lunaeclarum, este sitio donde arrojo mis pensamientos más dispares a un arroyo de ideas y sueños, de inconformidades y pesares que se volvían menos, o graciosos, al contacto con él. Ah, mi preciado blog, no ha cumplido todavía el año de vida, y ya le he fallado en tantas ocasiones, por una u otra razón. Pero así es la vida, unas veces tienes el tiempo y el ímpetu para alimentar esos locos sueños de juventud, como lo es para unos un deporte, un estudio, o como yo, una locura. Muchos dicen querer ser escritores, pero pocos tienen la verdadera vocación, el juramento a ser fieles a ciertas leyes innegables, a ser más allá del fanfiquero promedio que escribe para sí mismo, y que se enfada ante la mínima crítica. No sé cual sea mi posición, pero estoy en esa enorme cifra de soñadores, esperando tantas cosas de un mundo que no ofrece nada a nadie... pero ya me he salido del tema principal.
Esto ya no es otra disculpa barata, tampoco es la promesa de un horario que mi vida ya no puede respetar. Esta es una corta despedida, un adiós temporal a alzar la voz mediante las letras, a pensar por mí mismo, por los sueños que el mundo me niega a dar. Me voy por un tiempo, no conozco exactamente cuanto, y es más que nada debido a los muchos deberes que he obtenido ahora que estoy en vísperas de convertirme en un miembro productivo de esa sociedad de la que tanto hablé. Lo sé, apesta, pero no hay otra manera como vivir la vida actualmente, sino es de esa manera: dejarte llevar por la corriente. sentir que de verdad pertenes a eso me está matando por dentro, pero es parte de crecer, ¿No? Ir abandonando los dulces sueños de juventud, las locuras que una vez pensaste posibles, y encontrar tu lugar dentro de la vida real, que por más que pienses y planees, siempre estará ahí esperándote, con sus golpes de verdades listos para tus mejillas.
Ya no le daré más rodeos y lo diré: por tiempo indefinido dejaré el blog. Me entristece mucho, pero mis obligaciones actuales me impiden dedicarle tiempo a mi verdadera pasión, al menos por un par de meses más. Tal vez regresé antes de lo planeado, tal vez no tenga tiempo después, tal vez escriba ocasionalmente.
No daré más explicaciones. Es todo por lo pronto, pero como dice la hermosa canción con la que se despidiera el grupo Scorpions: The Best Is Yet To Come. Vendrán tiempos mejores, en los que de verdad pueda decir lo que piense, en los que tenga tiempo para mí mismo, para mi sueño...
Hasta pronto, cuidense mucho, gracias por haber leído mis locuras... y esperen sentados una actualización del lugar, si tienen el gusto, porque no sé cuanto tarde.
PD: De verdad lamento esta situación, pero prefiero no mentirme a mi mismo diciéndome que pronto podré, ni mentirles a ustedes... escribo si las cosas me nacen, y ahorita no me nace más que dormir.

Causas de fuerza mayor

Hoy tenía planeada una entrada, lo juro. Hoy estaba listo para escribir. Sin embargo, un resfriado me tiene postrado en cama, con un horrendo dolor de cabeza y un sueño bastante profundo. Les prometo volver a publicar en cuanto me recupere...
Y no, no cuento con publicaciones de reserva para estos momentos. Si alguien se lo pregunta, lo que leen en el blog, fue escrito en el mismo editor de Blogger, en el instante en que fue publicado.
Lamento las molestias que esto pudiera ocasionar.
Un saludo, y gracias por su comprensión.

Este blog no está muerto, todavía no; causas de fuerza mayor me han impedido (y me impedirán) publicar aquí hasta el 6 de junio (entiéndase aquí que es mi último semestre de estudiante, y la carga ha estado excesivamente pesada en la recta final). Disculpen la larga ausencia, pero les prometo regresar ese día, mientras tanto... hagan lo que les dé su gana, sobrevivirán sin mí.
Un cordial saludo a quien lea esto, a quien no... uno a su progenitora.

¡Regresé!

Sé que pedí permiso por una semana nada más. Sé que antier no escribí nada. Sé que no es la primera vez, pero ya basta de excusas. He de admitir que estas vacaciones han estado más ocupadas que otras, ya fuera por tareas (hecho ya mencionado anteriormente), enfermedades (desgraciadamente, la primera vez que fui al gimnasio me lesioné... ya sé lo que pueden estar pensando, pero no es como lo piensan), o sucesos fuera de su ingenua imaginación.
Como sea, hoy he vuelto, aunque de una cierta manera neutral. No voy a subir una entrada como tal, pues me he dedicado a otras cosas que a escribir artículos de toda clase de críticas, que van desde avances a Aries hasta algunos poemas, sobretodo poemas... no sé porque, pero parece ser que la musa ha descendido con el exceso de tarea, lo que me ha permitido escribir poesía como no lo hacía en un par de años.
Muestra de ello, es el poema que les presento hoy, y que espero sea de su agrado. Un saludo a todos aquellos que leen esto, y a los que no también...
Nos vemos el lunes, por fin con la cotidianidad de siempre.

Noticias y tonterías varias

Hola. Supongo que habrán notado la carencia de entrada el lunes pasado, también la publicación del capítulo semanal de Claro de Luna el viernes... es una larga y aburrida historia que no les contaré hoy, pero que lo resumiré en los siguientes puntos, que bien han de servir para aclarar algunas cosas.
Primeramente, he de decir que, por primera vez desde que comencé a tomarme en serio el blog, he decidido tomarme (con total lujo de alevosía) una semana de descanso de Lunaeclarum y de la escritura en general (especialmente de Aries, cuya trama se estaba tornando algo densa y confusa debido al estrés que me causaba). Aprovechando el pretexto de toda la vida, la semana santa, y que a alguien se le ocurrió que en estos días no es debido consumir carne, estos siete días serán la pausa. Sé que estoy avisando a la mitad, y lo siento por ello, pero apenas me fue posible conectarme al blog, pues aquí entra el motivo de estas improvisadas vacaciones.
Resulta que me encuentro en mi último semestre de la ingeniería, y a estas alturas, los profes son todo menos amables. Resulta que las cosas se han ido poniendo turbias conforme ha ido pasando el tiempo, y debido a la desidia y la falta de un orden debido de prioridades, tengo un cerro de deberes para estas vacaciones, mismos que no se pueden postergar más. Por lo tanto, he decidido prescindir siete días del blog, con tal de poder deshacerse de dichas tareas, y poder continuar molestando al mundo con mis ocurrencias en los próximos días.
En lo que respecta a Claro de Luna, debo decir que me causa un desgaste tremendo el estarla escribiendo paralelamente a Aries, por lo que he decidido ponerla en una pausa indeterminada, luego de analizar las pocas lecturas que tiene, hasta que lo considere pertinente. Mientras tanto, la entrada de los viernes se suspende hasta nuevo aviso.
Espero que esto no cause mayores problemas, y que no pierda a los pocos lectores que creo tener. Nos vemos el próximo lunes 25 de abril. Saludos y que pasen unas agradables vacaciones (no con tanta tarea como su servidor).

Cambios en el blog

¡Nuevo diseño de blog! Festejando el 5 de abril, día en el que no sé que pasó ni me importa, hoy estrenamos look. ¿Qué les parece? Cualquier queja, sugerencia o algo por el estilo, reportarlo con quien más confianza le tengan, ¿Pues qué creen? Los comentarios seguirán cancelados hasta nuevo aviso (¿Motivo? Exceso de carencia). Triste pero cierto, así que, hasta que sea estrictamente necesario volver a activarlos, y dado que el correo no tuvo el éxito deseado, estaré incomunicado por lo pronto... lo cual prefiero.
Otro de los cambios substanciales que verán, es que los anuncios y aclaraciones irán en entradas aparte. Esto con el propósito de no distraer al lector de las entradas habituales (que igual pueden importarte un pepino, tal como a mí tu opinión). Así que, si quieren noticias sobre el blog, ahí está la etiqueda llamada Lunae clarum, que trata sobre estos asuntos.
Saludos a todo el que encuentre este pedazo de Internet, y a los que no, un saludo para sus respetables progenitoras.

Anuncios, desvaríos y paja para no escribir una entrada


Me he fijado que muchas personas que combinan un blog con la literatura hacen algo (sí, el otro día me puse de chismoso en uno que otro blog de personas que postean historias en la página donde decidí subir Nostalgia). Un 99.99% (jamás me verán asegurar algo por completo, es parte de mi manera de ser: nada es seguro) de dichas personas solía utilizar su pedazo de internet para informar al mundo de los avances realizados en sus historias, de lo que habían pasado para poder llegar hasta ese punto y de los planes a futuro que tenían para el blog, sus historias y su mundo en general. Solamente un blog no hizo tal cosa, y fue este:


Me da una pequeña sensación de déja vú... ¿Por qué será?

Últimamente he andado rondando la idea de que la vida no se trata de dar la contra, y que si las personas hacen las cosas es por alguna razón (¡Por Dios! ¡He descubierto el agua tibia!), así que, para darle un buen golpe al karma y al orden cósmico, he decidido seguir el honorable ejemplo de todo puberto con ansías de lograr una pizca de gloria en el complicado mundo de la literatura, y dedicar esta entrada a la banal tarea de hacer una recopilación de lo que he hecho y de lo que haré, en un desplante de completo egocentrismo, para el que le importe un comino a lo que dedico mis horas de ocio (y las que no deberían serlo, pero las hago debido a esta incierta manía de escribir a todas horas... bendita tecnología que creó el celular con word). Pero bueno, pasemos a lo que nos concierne; siéntate cómodamente, ve por unas papitas con salsa y una soda de lata, y predisponte a tener el privilegio de leer mi bitácora personal, por primera vez, aunque no podría asegurar que por última.
Bueno, comenzando con las obras literarias (si les podemos denominar así), tenemos en primerísimo lugar a la historia que ha consumido mi vida: Aries. Ya ha pasado un año con 4 meses desde que comencé a plasmar la versión definitiva en la computadora, luego de una serie de revisiones que mencioné en otra entrada (la que sirvió de introducción a Nostalgia), y, aunque quisiera ir más adelante, puedo decir con orgullo que voy por buen camino, pues, si las cosas marchan a este ritmo, podré haber concluido el primer libro de la historia (y si mi vida no da más, puede que sea el único) para finales de este año, concordando con el final de mis estudios. Pero hablando en cifras, he de presumir que llevo realizadas, satisfactoriamente, 5 de las 9 partes que se compone la historia, dando un total de 292 páginas escritas (entre capítulos, introducciones y las cinco separadores de cada parte). Eso, sin tomar en cuenta que la sexta parte ya está casi terminada, faltando solamente cinco capítulos que no me ha dado tiempo la vida para realizar, pero serán aproximadamente otras 70 hojas por agregar. Como ven, la obra será algo extensa, pero espera que hayan personas lo suficientemente enfermas como para leer la historia, que, dicho sea de paso, considero interesante y un poco más profunda que algunas que me he encontrado (tiene 7 años cocinándose, ¡Tengo que echarle porras! Y por cierto, Crepúsculo no cuenta... simplemente porque no debería ser tomado en cuenta como historia).
Yéndonos a la siguiente historia, la exclusiva del blog, llamada Claro de Luna, debo decir que me encuentro algo atrasado (no es fácil combinar la realización de dos historias, aunque lleven los mismos personajes prácticamente), pero que espero tener preparado el cuarto capítulo para mañana (como no lo estuvo la semana pasada... detalles, detalles). Me gustaría escuchar comentarios sobre la historia, opiniones de si debe seguir o no, puesto que, aunque en sí es una historia corta (en total son 13 capítulos), está planeada una segunda parte, que se dispondrá a modo de prueba: si la primera parte gusta, me obligaré a hacer la segunda, aunque, siendo sinceros, en realidad la historia, que se encontraba planeada desde hace tiempo en un cuaderno viejo y algo doblado (para planeación y borradores aplicó la antigüita y carismática hoja de papel), consta de 5 pequeñas partes, pequeñas comparadas con Aries. Una simple muestra:
  • Primera parte de Aries: 30 capítulos.
  • Primera parte de Claro de Luna: 13 capítulos.
Volviendo al tema de la historia, las cinco partes llevan por nombre una simple palabra que resume su situación en general, y de las cuales ya han leído la quinta (si eres un lector antiguo del blog, creo que sabes de lo que hablo). Se trata de Nostalgia (en este momento puedes mentarme la madre al recordar porque no la entendías). Luego de que algunas personas comentaran que no comprendían la historia antes mencionada, fui realizando un borrador de una historia que sirviera como base a ella, para darle sentido y a la vez algo de intimidad (no encuentro otra manera de describir la manera en que una persona se siente atraída por un hilo argumental/personajes/situaciones/universo). Pero, como suelo ser algo extenso en mis ideas, la introducción se convirtió en una serie, y luego la serie creció desmesuradamente hasta convertirse en cuatro... y el resto es historia. Para dar un poco de ánimo para que se interesen en la joven Claro de Luna (comparada con su hermano mayor), les presento los nombres de las partes que la componen:
  • Fantasía (la que está siendo publicada cada semana... sin mucha continuidad).
  • Disonancia.
  • Misantropía
  • Reminiscencia
  • Nostalgia.
De ustedes depende que la obra completa sea publicada, puesto que he decidido hacerla para compartirla en internet pública, gratuita y desinteresadamente (bueno, el interés es que te interese). No puedo decir lo mismo de Aries, que está en tela de duda (a menos que me convenzan).
Pasando a otros asuntos, he decidido comenzar con un pequeño cambio de look en el blog. No sé a ciencia cierta cuando comience a alterar el diseño, solamente les diré algo: cuando lo haga, no habrán entradas hasta que haya terminado (el tiempo que le dedicó a escribir, lo dedicaré a pelearme con el HTML). Espero tener pronto la paciencia para hacerlo, pero mientras tanto seguirán teniendo las entradas con normalidad (si así se le puede llamar...).
Finalmente, quiero presumirle al mundo entero que la recepción de Nostalgia en el sitio donde decidí publicarla ha sido bastante aceptable, obteniendo un número de visitas que, si bien no es capaz de competir con los fics porno gay de Naruto (jamás, hay demasiadas jovencitas excitadas para hacerle sombra a eso con una simple historia sin sexo, y menos gay), se defiende dentro de la sección de originales, donde por cierto, poco encuentro de original cuando noto que hay historias sobre fantasías con artistas/cantantes/personajes de anime y tontería y media, pero bueno... yo no soy moderador del sitio.
Saludos a todos, espero no haberlos aburrido con mi palabrería barata... porque la verdad yo sí me aburrí. Espero no hacer esto otra vez en un laaargo tiempo.

PD: Las entradas egocentristas son dañinas para el colón.
PD2: las entradas basadas en posdatas pueden causar flojera.
PD3:Ningún animal fue dañado durante la realización de esta entrada tan mala.
PD4: Come frutas y verduras.
PD5: Ahora Lunaeclarum tiene también una entrada egocentrista, lo que da el 0.01% que restaba a las páginas visitadas con entradas personales, lo que nos dice que el 100% de los blogs que vi las tienen y que, por lo tanto, estoy seguro por primera vez de algo: el egocentrismo nos invade a todos por igual.
PD6: No te hagas, tú estás igual.

¡Está vivo!

Hola. Sé que algunos pudieron haber pensado que Lunaeclarum ya había pasado a mejor vida, más lamento informarles que, para bien o para mal, esto no es verdad, ya estoy de vuelta con otra de mis incoherencias para demostrar que todavía hay mucho que decir y tonterías que dar a conocer, unas conocidas, otras no tanto, pero con el toque justo de subjetividad que me he esforzado por defender.
Antes de entrar en materia, quiero poner en claro un par de puntos. El primero es un motivo personal de celebración: ¡Lunaeclarum ha alcanzado las mil visitas! A dos meses y medio de haber recomenzado (recordemos que el blog inició en Mayo, pero su desconsiderado creador lo dejó cinco meses flotando en el limbo) tenemos nuestro primer número de tres cifras en el contador de visitas. No sé si a la gente le gusta lo que encuentra al entrar, pero prometo que me esforzaré por hacer de este lugar algo interesante al que puedan volver gustosos, en el que encuentren puntos que discutir y otros que apoyar, en fin, un espacio para personas que tengan el pensar como uno de sus hobbies. Eso me lleva a preguntar algo: ¿Por qué teniendo mil visitas hay tan pocos comentarios? A excepción de cierta personita constante (Tú sabes quien eres, ¡Sí tú), el lugar ha brillado por su austeridad en cuanto a opiniones, así que, ¿Te gustó algún artículo? ¿Crees que puedes mejorar algo de lo aquí propuesto?, ¿Detestas mi forma de pensar y quieres conocer mi dirección para asesinarme lenta y dolorosamente? ¡Ahí está la sección de comentarios! Todo lo que pongas será tomado en cuenta, te lo prometo (dije tomado en cuenta, no obedecido, ¿Eh?).
El segundo punto, y que es la introducción al tema de hoy: defenderme de la acusación de dejar este lugar abandonado por siete días. Este pobre, tierno espacio del internet en el que expongo mucho de lo que nadie a mi alrededor quisiera escuchar, el sitio que deja grabado para la posteridad todo pensamiento incoherente que tengo, se vio perdido a la mitad de la nada, carente de información actual, gracias a esa parte temida de la vida escolar que a todo estudiante de niveles medio y superior les ataca dos veces por año: los proyectos finales. Resulta que tenía un par de proyectos desde inicios de semestre, con los cuales me serían calificadas dos importantes materias de especialidad; esto debido a la carencia de profesores capacitados para impartir tan importantes materias, así que optaron por pedirnos hacer desde cero un par de robots y un sistema de control sin tener muchos conocimientos en el campo (¿Captaron el sarcasmo? Nos pidieron hacer algo que nos debieron haber enseñado a hacer). Pues bien, siendo un estudiante promedio, y sin muchas pretensiones en aprender, no me molesto en un principio el no tener que asistir a dos clases y poderme concentrar en las demás... ok, no me iba a concentrar en ellas, sino que me iba a estresar menos. El tiempo pasó vertiginosamente, y heme a una semana de concluir las clases, trabajando como enfermo mental para terminar los dichosos proyectos, que dicho sea de paso, funcionaban un día y al otro no (bendita electrónica, un corto y todo se va al demonio). Ese es el motivo por el que tuve que abandonar el blog, para salvar mi pellejo de verse en la penosa necesidad de irse a curso de repetición... aunque todavía no recibo calificaciones... pero bueno, dejando de lado esta larguísima introducción, quiero entrar en el tema de hoy: la organización, vista con el hermoso ejemplo unas líneas atrás mencionado.
Una y mil veces maldije a la suerte que me hizo posponer esos proyectos hasta quedar a un paso del abismo. Una y mil veces pensé en que no volvería a hacerlo jamás. Una y mil veces dije que una y mil veces lo había dicho el semestre pasado... y ahí estaba otra vez, atorado hasta las trancas, enredado entre cables y circuitos, tratando de darle vida a un mugroso carrito hecho de quedes de juguetes y componentes de alto costo, que se quemaban con más facilidad que un bombón en una hoguera. Soy una persona que se jacta de hacer las cosas mejor bajo presión y de último segundo, pero sinceramente esta vez fue un caso extremo, ya que sentí que me explotaban las sienes durante durante cinco días, tuve una comida al día los últimos tres, y ayer a duras penas podía pronunciar mi nombre... pero al menos uno de los dos medio hizo lo que debía (seguir una pinchurrienta rayita... disculpen mi folklórico lenguaje, pero por esta vez lo amerita).
Esto se hubiera podido evitar si tuviera una pizca de eso que los seres intelectuales y con un ritmo de vida normal llaman organización, pero que al parecer para mí es tan ajena como si se tratara de un alimento extraterrestre. Si hubiera obedecido al pie de la letra el cronograma falso que incluí en la documentación hecha un día antes, bien pude haber invertido una hora al día o menos y los proyectos estarían relucientes y listos para entregar desde hace dos semanas. Si tuviera un equipo organizado con el que pudiera apoyarme, que me empujara cuando viera que me quedaba atrás en el camino, o que simplemente me recordara de vez en cuando, con vocecita de conciencia limpia y correcta "tienes un proyecto que entregar dentro de cinco meses", tal vez fuera más organizado y tuviera avances de verdad para entregarle al profesor. Si fuera de convicción férrea y objetivos fijos, con la mirada puesta en el objetivo de lograr un bien común, seguramente en este momento incluso estaría al tanto con el blog... pero las utopías no son lo mío, ya que, como sabiamente dictaminó un comercial de soda marca sprite hace ya algún tiempo: "el hubiera no existe".
La organización a mí es como el blanco al negro: constrastes. Si tan sólo pudieran ver mi espacio de trabajo (un escritorio en el que tengo revueltos mis cuadernos de narrativa, entre una y un montón de historias diferentes, con los de poesía y algunos de la escuela), es lo que algunos llaman, para no sentirse menospreciados, una especie de organización personal. Todos hemos escuchado el "así es como me hallo yo", luego de que nos quejamos de que tal persona tiene un infierno en su habitación y se niega a recoger al menos aquello que no pudo terminarse de comer hace un mes y parece que está por decir sus primeras palabras. Porque eso sí, hasta para la desorganización hay divisiones, si las pudiéramos llamar así. Tenemos mi triste caso (el problema para coordinar el tiempo), el desorden en la higiene, algunos que no pueden organizar prioridades (¿Qué es más importante: la final de fútbol o el funeral de un familiar?), los del "desorden organizado" y los que viven en la negación ("... pero no lo vuelvo a hacer"), por citar los ejemplos que me vienen a la mente.
El mundo sigue girando, mis sienes se recuperan de su extenuante rutina de ejercicios y yo vuelvo a sentir que el aire entra y sale por mis pulmones con facilidad, listo para disfrutar de las vacaciones decembrinas, ir a una que otra posada y aguardar por un semestre lleno de proyectos que dejar para el final... nos veremos dentro de seis meses, señor estrés, descanse y disfrute de este tiempo libre, tome un par de tragos a mi salud y se abriga, por el frío parece que va a estar algo crudo este invierno. Si se acuerda de su servidor durante alguna posada, hágase al propósito de visitarme un poco antes de como acostumbra, tal vez así pueda por fin vencer este extraño déja vú que me ataca cada final de semestre...
Espero no faltar más a la palabra que di a este lugar de tener constancia, me despido, volviendo el viernes con dos capítulos de Nostalgia, dada la ausencia del de la semana pasada. Se abrigan y ya saben, en esta época de fiestas: si toman, no manejen... por eso hay muchos que no manejan.
PD: El título de la entrada de hoy es con un doble propósito: devolverle la vida al blog, y por ese par de palabras que todos decimos cuando logramos que algo funcione, y que me quedé con las ganas de gritar cuando por fin mi robot dio sus primeros pasos... o giros, yo que sé.