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Zoológico humano: el topo

Ayer iba a escribir algo, lo juro, pero simplemente desde que comencé mis residencias profesionales el tiempo se me escurre de las manos como nada... ¿No les había contado? Dentro de cuatro meses dejaré de formar parte del tierno y poco productivo sector estudiantil, así que me encuentro en el trágico final: servirle, prácticamente de manera gratuita, a una empresa... pero esa historia se las contaré en otra ocasión. Hoy tenemos otro tema importante a tratar.
Ya sé que hace tiempo que no critico sin consideración algo, ¿Pero qué creen? He vuelto a las andadas, y con nada más y nada menos que un tema con mucha tela para cortar. Pero no comas ansias, pequeño curioso, es mejor que lo tomes con calma, porque de una vez te digo que la crítica habla de un tema que ya llevó bastante tiempo tratando en las pocas apariciones que he tenido en el blog luego de mi medio cambio de vida: la literatura, aunque más específicamente, la literatura novata, aficionada, o como se dice en la nueva era, los fan fics. ¿Te suena interesante?
Dentro de este universo hay infinidad de tela donde cortar, yéndonos desde los más grandes escritores y grandes promesas... hasta otros tristes casos difíciles de mencionar. Digo, no soy una persona inflexible, sé que hay que pasar por muchas fases antes de ser un escritor medianamente decente, pero hay ocasiones en que las cosas se tornan demasiado turbias para mi gusto, detalles que van desde un pequeño error de ortografía que cambia un contexto, hasta disparates que harían quedar a un filme de Tim Burton como algo completamente coherente (con la pequeña diferencia que este tipo de historias novatas, en su mayoría suelen ser un asco).
Me gusta criticar historias en foros de aficionados, desconozco la razón. Sé que no es por el placer morboso de destruir las ansias de gloria del próximo Poe, ni por robarme ideas de esos escritos tan llenos de "originalidad" (pongámoslo así: originalidad es a fanfic genérico como cerebro es a piedra). No, simplemente me gusta ver la capacidad de chicos de mi generación con la misma inquietud que yo hacia la literatura (queda descartado todo imbécil que lo haga "pk ez 1 joBvy i nd +", porque si has de hacer las cosas, mínimo hazlas bien), o llámenlo como quieran.
Estando en un par de dichos foros por cerca de dos meses, me he dado cuenta de la "fauna" que habita esa clase de ecosistemas (sin querer insultar a nadie, todos somos animales), y es precisamente lo que he elegido criticar hoy, una de las muchas especies que podemos encontrar ahí, ¿Qué opinan?

"Audio recomendado mientras leer esta clase de entradas (descansa en paz Steve Lee, dondequiera que estés)"
Este primer tipo de animal no es más común que el clásico adulador de quinta que quiere sobresalir a base de lamer traseros ajenos o el fósil que tiene un par de años publicando, y que ya se siente dueño y señor de ese ínfimo pedazo de la red mundial. No, es un poco más raro de encontrar, pero suele haber, mínimo, uno de esta especie en cada foro de escritores (si has detectado más de uno en tu sitio predilecto, te recomiendo huir inmediatamente del sitio y negar todo nexo con él). Son raros, pero tomaron la extinción como un reto personal, y parece que en últimas fechas han crecido (lo adjudico a esos intentos del demonio que sueldo subir el orgullo de personas sin talento, llámese facebook, twitter, etcétera). A falta de un mejor término, les denominaré topos, porque nada más se preocupan por hacer su trabajo mientras llenan de tierra a los demás, ¿Te has sentido aludido?
Un topo es todo aquel usuario de un foro con una mediana capacidad para escribir en un foro (ésta va desde saber darle golpes al teclado a lo imbécil hasta la capacidad de robarse las ideas de alguien más, confundiendo la creatividad con una mala memoria para recordar autores) y que cuenta con el tiempo libre suficiente para desarrollar una trama aceptable por un profesor de primaria, esos que sólo califican que tenía inicio, cuerpo y final. Gracias a la burda ilusión de creerse ya un experimentado escritor por la experiencia adquirida, nuestro animalito va forjando una actitud de sabelotodo, y peor aún, decide ser la luz de otros en el duro camino de la literatura (que al día de hoy es tan duro como una almohada, pero bueno...), y se inscribe a un foro, en el que los mortales podrán regocijarse con el fruto de su esfuerzo (o del tiempo libre que otorga la carencia de vida social... generalizando), además de poder servirse de los conocimientos del próximo premio Nóbel, el Sr. Topo.

"Respétalo, él hará que tu mugrosa historia sea digna de ser leída"
Bien, eso es lo que esta especie cree que es para nosotros. En realidad, el topo es una monserga erguida, molesta como un salpullido en ya sabes donde, que tiene de sabio lo que yo de famoso (topos del mundo, ya saben como ser sabios, ¡Háganme famoso!). Apenas se digna un humilde prospecto a cuentista a publicar su primera obra cuando ya tiene al animal encima de él, castrando la vida con un comentario que, dada su basta experiencia y capacidad intelectual, sigue más o menos esta plantilla:

"FulanitoX {Coloque aquí nombre del autor}, a tu historia le falta... {inserte aquí comentario sin gracia, muchas veces ni siquiera acorde a lo que es la historia o a sus errores}. Seguiré leyéndote {traducción: que te lea tu madre, yo sólo estoy buscando fans. Nótese la carencia de una solución o recomendación}.
Por cierto, pásate a mi historia, te encantará {osea: no sirves como escritor, mejor sé mi lamebotas, no quiero verme humillado, ¡Pero te suplico que me leas!}."
Comentario de Topo41 sobre la historia de cualquiera.

Lo más triste es que ahí no acaba la historia. El colmo del topo es la absoluta negación a toda opinión ajena a su cabeza. En su tonto mundo, lo que él dice es una verdad absoluta, y no podrás hacerlo desistir de lo que sea que este alegando sin argumentos. Si alguna vez te topas con un especímen de éstos, lo más seguro es la negación, ignorarlo por completo, y continuar con tu labor como si nada hubiese ocurrido.
Lamento la poca frecuencia de entradas, me encuentro cambiando de vida. Algo tengan por seguro: Lunaeclarum no va a morir... todavía.
Saludos.

Rincón de lectura

Las vacaciones proporcionan mucho tiempo libre, más que el que muchas veces quisiera tener. En un principio, vi esto como una posibilidad para entregarme a los propósitos que la escuela no me permitía (o la distracción, el cansancio, la flojera, etcétera). Inexplicablemente, pronto descubrí un principio básico que hasta el momento me había pasado inadvertido: entre menos haces, menos quieres hacer. ¿Cómo puede ser esto posible? Fácil, el tiempo se pasa volando mientras tú no piensas en nada, lo que repercute en flojera, y flojera a largo plazo se convierte en días inútiles. De un modo u otro, las vacaciones se escurren como agua entre las manos si no las aprovechamos de alguna manera.
Pensando en ello, el otro día decidí tomar un libro. Hacía mucho tiempo que lo había leído, y no estaría de más darle una hojeada, pues los buenos libros pueden ser vistos más de una vez (precisamente ese es el encanto de un buen libro: no te aburre tan fácilmente). Así fue como me vino a la mente una idea que ya tuve hace mucho tiempo, pero que por azares del destino la olvidé: crear un rincón de lectura en el blog, a fin de fomentar un poco la lectura bajo las recomendaciones de su servidor (¿De quién más creías, ingenuo?).
Para no hacer la historia muy larga, hoy pretendo hablarles del libro que me encontré, del modo en que, en lo posible, se les antoje echarse un clavado para buscarlo y pasar un buen rato olvidados de este mundo. Estoy hablando de un clásico, uno de esos libros que basta su nombre como sello de garantía de que será algo más que letras hiladas. No sé si sea conocido (personalmente, no había escuchado del autor hasta que me fue obsequiado este libro... creo en un cumpleaños), pero si me preguntaran por él, lo recomendaría con creces, en especial para los que habitamos en este país con tan "especial" modo de manejarse (aunque hay muchísimos otros con los mismos problemas, por lo que no importa mucho). ¿Tienen una idea de lo que estoy hablando? ¿Les gustaría que me deje de tonterías y diga de una buena vez el nombre de dicha historia? Pues, sin más preámbulos, démosle una revisada a Rebelión en la granja, de George Orwell.
De nada más escuchar el título, yo pensé que se trataba de una fabula tonta que te enseñaría los valores básicos por medio de una burda situación que ya todos conocemos, otra historia de animales parlantes, pues. Nada más distante de la realidad. Comencé leyendo el prólogo, y me fui leyendo la biografía y gustos personales del autor en cuestión, los cuales encontré algo atractivos y que precisamente me iría encontrando algunos a lo largo de la obra que tenía entre manos. Luego paja y más paja, sobre lo que el tipo quiso decir y lo que no, algunos detractores que tuvo e incluso de que se murió el Sr. Orwell. Triste e inútil, así que me dispuse a leer, ahora sí, lo que era la historia.
En una trama que se queda entre corta y larga, la historia (sin dar muchos detalles para no arruinarla) trata, como el título lo dice, de una granja, ubicada en algún punto de Inglaterra, en la que un viejo cerdo tuvo un sueño de libertad en la que los animales se libraban de la mano opresora del hombre, y creaban un país donde reinarían sobre sus propias vidas, alimentándose y trabajando para su propio bien, y no el de los parásitos humanos, cuyo único fin era el de explotarlos y darles una vida de miseria. Sus palabras siembran un ambiente de duda, y la duda lleva al grupo a organizarse para llevar a cabo una rebelión, un evento sin precedentes para expulsar al hombre del campo que ellos trabajaban, y del que solamente ellos merecían obtener ganancias. Pero no todo es así de simple, pues una vez que los humanos son expulsados con éxito, viene entonces la imperiosa necesidad de establecer un orden, algo que les indicara el camino a seguir para no decaer de nuevo en las manos de sus enemigos, y más propiamente, para sobrevivir.
Aquí entra en la trama un papel que debemos tomar en cuenta: el del cerdo. Los cerdos se consideran dentro de la obra como los seres más inteligentes, los que toman en sus pezuñas el control de la granja una vez que los granjeros fueron expulsados, aunque en realidad fueron simplemente dos, de nombres Napoleón y Snowball. Ambos se convierten en los líderes totales de la denominada Granja Animal, aunque cada uno manteniendo posturas contrarias en cuanto a todo. Llegado a este punto, es inevitable hacer comparaciones entre la supuestamente infantil historia de Rebelión en la granja y la vida real. Ambos cerdos representan lo que vienen siendo los partidos políticos, facciones que siempre dicen querer el bien común, pero nunca lo buscan en conjunto. Mientras que uno alegaba que las prioridades eran la comida y el trabajo, otro buscaba la innovación de la granja a través de nueva maquinaria. Así de simple, y de una en una, la historia nos va envolviendo en una historia política que poco tiene de infantil si la vemos detenidamente.
Se ha dicho en innumerables ocasiones que Orwell dedicó esta obra como una escenificación de la revolución rusa, en la que el viejo Mayor (el cerdo que incitara a los demás animales a levantarse en armas) era una clara alusión a Carlos Marx, cuyos sueños incitan a los pobres y desvalidos a buscar una mejor calidad de vida. Por otra parte, Napoleón (que llegaría a convertirse en prácticamente el dictador de la granja, conforme pasa la obra) es la representación animal de Josef Stalin (además de que su nombre guarda una estrecha relación con aquel personaje de la revolución francesa, ¿Te acuerdas de su nombre?). Snowball, el cerdo inteligente e idealista que siempre busca soluciones para su nuevo hábitat, es un León Trotsky revivido. Hay otro cerdo importante en la obra, un pequeño gordo de nombre Squealer, quien es en realidad un personaje muy importante en la trama, pues es el que se encarga de dar toda clase de noticias a los animales, a los que creen estúpidos y manejan la verdad de una manera "conveniente" (para ellos). Se dice que Orwell se basó en el periodico Pravda para crear a este personaje.
Esos son solamente algunos de los simbolismos usados en esta fabula, que nos muestra claramente el funcionamiento de la mente en cuanto a asuntos de poder. Los cerdos idean una revolución buscando libertad, pero una vez lograda, van alterando los valores de esa misma libertad a su conveniencia, paso a paso, hasta terminar convirtiendo la Granja Animal en un país donde ellos mandan cual humanos. Llegan a extremos insospechados, convirtiéndose ellos mismos en burdas imitaciones de personas, cayendo en los mismos vicios y errores que los hicieron revelarse en un principio, pero manejándolos de una manera que los hiciera ver mejores, comparándose con el pasado oscuro (que ya muchos animales no recordaban, pero igual temían). Es simplemente un círculo inevitable (e innegable) de esta vida.
Orwell señala a los cerdos como seres inútiles, que no aportaban nada a la granja desde un principio, un simbolismo perfecto para convertirlos en los nuevos humanos. Utiliza a las ovejas como seres estúpidos que solamente repiten lo que se les dice. Ve a los caballos como nobles fuerzas de carga que se convencen fácilmente de lo que sea y que no renegaran por nada. Incluso hay un personaje que encarna perfectamente el papel de la religión en este idilio político, un cuervo que habla incesantemente de un lugar mejor al que se va al morir, y que, aunque moleste a los cerdos su presencia, le permiten quedarse sin realizar trabajo, meramente porque mantiene entretenidos y esperanzados a sus ya prácticamente esclavos.
Como pueden ver, se trata de una obra bastante completa. Personalmente le pondría un 8.5 de calificación, ya que cuenta con todo para hacernos pasar un buen rato, es de fácil digestión y no requiere de más de unos tres días para dar con un digno final que, aunque se espera desde un principio, es aún emocionante leerlo y comprender una pequeña lección al respecto. Creo que podemos aprender algunas cosas de este libro, especialmente que no hay que dejarse manejar por los cerdos que se creen sobre nosotros, y que toda búsqueda de libertad conlleva el riesgo de una nueva esclavitud.
Como bien dicta el prólogo de Charlotte Broad, el manejo de la historia se basa en un principio básico y sucio del ejercicio político: "Llevar a los demás a preferir lo malo de entre lo peor". Es el papel de Squealer, que altera la información y los números sabiamente, inflando a los animales la mente de buenas cosas, para que olviden que sus estómagos están vacíos y que trabajan sin cesas (¿Has visto eso en alguna parte? ¿Qué en todos los días de tu vida? Yo opino lo mismo).
Espero el día en que ocurra nuestra propia "Rebelión en la granja" en este país, y podamos finalmente sacudirnos de esos seres que se sienten encima de nosotros. Solamente tengo fe en que los cerdos que nos encabecen no terminen de la misma manera.
Me despido, esperando que hayan pasado un rato agradable... y que al menos le den una oportunidad al libro o a cualquier otro, el caso es nunca dejar de aprender.

Mundos ajenos

Tengo un tiempo revisando una página muy interesante. Una de esas tantas en las que cualquier persona, previo registro, tiene el derecho a publicar cuanto escrito le venga en gana, ya sea para presumir sus dotes de "escribidor" o simplemente recibir retroalimentación por sus trabajos... una página de fics, pues. El principal propósito de esto fue dar a conocer el inicio de la historia que tanto tiempo he mantenido celosamente guardada, y que ya lleva siete años cosechándose (desde el 2003), esperando las reacciones y críticas de todo aquel que se dignara a leerla.
Y pues como ser humano común y corriente que soy, llegué a la conclusión de que nadie leería mi historia si yo no hacía lo mismo con las ajenas (el clásico: haz por el prójimo lo que quieres que éste haga contigo). Fue entonces cuando comencé a adentrarme en mundos e historias ajenas, buscando títulos que llamaran mi atención, resúmenes que denotaran un estilo de redacción aceptable (el mío no es perfecto, pero uno se encuentra con cada "joyita" en esos lugares... para mayor información al respecto, leer la entrada anterior) o simplemente que tuvieron algo que me atrajera inevitablemente a dedicarle unos minutos de mi tiempo. Es preciso aclarar que solamente me dediqué a la zona de relatos originales, ¿Por qué? Simple y sencillamente no me gusta el fanart y todo lo que éste envuelve.
Una tras otra, las historias mostraban lugares y personajes tan distintos como extraños, desde mujeres peliazules, hombres ojirosas y escuelas de espionaje en otro planeta, hasta sujetos de lo más común que mataban sus días fingiendo estudiar en una escuela. Leí alrededor de unos siete, comentando en cada uno lo que me parecía y lo que no (del modo más ligero posible, esperando no herir la "sensibilidad" del artista). Una vez terminada mi labor, me dispuse a ir a mi perfil, a observar el fruto de mi arduo trabajo. Un clic a la pestaña de "comentarios", y pude ver mis "gotas de sabiduría" rociadas por el mundo virtual... notando cierto detallito general hasta ese momento.
¡Todas las historias cumplían el mismo patrón! Por Dios, la falta de imaginación en el mundo está creciendo cada día más. Con un par de neuronas funcionales, cualquier persona es capaz de entrar a alguno de estos sitios, elegir el relato de su preferencia, y encontrarse con la fantasía adolescente de un sujeto con exceso de tiempo libre, plasmada bellamente con un pequeño número de detalles cambiados, como el nombre de la escuela a la que acude (cambiar Juan Perez por John Pierre no es lo más sabio que pudieron haber hecho...), los exorbitantes nombres de sus "amigos" (si es que tienen alguno en la vida real) o inclusive a lo que se dedican (no es igual de interesante decir que estudias para abogado que para proteger al universo de un enorme mal, ya sea como espía, astronauta o ninja). Uno tras otro, estos relatos muestran vidas de personas normales, maquilladas para ser supuestamente interesantes, con tintes de las caricaturas japonesas de su preferencia, pero al fin y al cabo no enseñan más que una completa falta de inspiración, de ganas de querer mostrar al mundo algo más de lo que consume día a día.
Digo esto con una profunda decepción, puesto que esperaba encontrar entre el ciberespacio a los próximos Poe, Lovecraft, Wilde o Cervantes (grandes maestros de las letras en mi opinión personal), pero me topo solamente con intentos frustrados de querer ser el chico de cabellos multicolor que vieron en televisión o la princesa hermosa, fuerte e inteligente que salvará al mundo sin nada más que su belleza y un conjunto ajustado y sexy.
Debo aclarar que no estoy generalizando. Estoy seguro que por ahí deben de andar grandes escritores con una fuente inagotable de ideas; personas incomprendidas que esperan ser encontrados y acogidos con el respeto que merecen, mostrándonos tramas que nos harán sufrir y disfrutar a partes iguales, llevándonos a sitios que no pensábamos conocer ni en sueños, y presentándonos personajes que podremos considerar amigos íntimos, con los que nos sentiremos identificados.
Pero, mientras tanto, podemos jugar un poco en los mundos ajenos, donde ellos son los dioses de su propio universo, deseados por todos y tocados por nadie, donde la oscuridad es solamente un pretexto para hacer brillar todavía más al protagonista, cuyo nombre es tan grande que hace retumbar los cielos y a la tierra regocijarse. Unos son reyes, otros se conforman con guerreros todopoderosos, puede incluso haber el genio que decide hacer de su alter ego un dios omnipotente al que, pobre del que lo vea, será consumido por una luz desintegradora por tal pretención. Hay quienes deciden centrarse en la "realidad" (normalmente son chicas), y solamente se dedican a hacer un cuento de hadas donde, por una "casualidad" del destino, conocen a su cantante/artista favorito, y este pobre incauto cae perdidamente enamorado de ella, ya que, obviamente, en ese mundo bizarro ella canta como los ángeles, baila como odalisca o su belleza opaca la de cualquier flor. Hablar de su ortografía y redacción es un enorme caso aparte, del que no tiene caso hablar... es simplemente deprimente.

Sin más que decir, me despido por el momento...

PD: Un enorme caso aparte son los Gary Stu y las Mary Sue... un tristísimo punto y aparte del que preferiría no hablar, al menos por ahora. Quien sabe, tal vez en otro momento que sienta ánimos para entrar en mundos todavía más extraños.