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Proceso de maduración


Un amigo me dijo una vez que había tenido “un proceso de maduración de dos días”. Admito que en primera instancia me pareció una soberana estupidez, en primer lugar porque es imposible aprender en cuarenta y ocho horas lo que no había aprendido en años, y en segundo porque lo veía igual o peor que antes de su supuesto proceso. Sin embargo, no pude evitar evocar aquel momento durante esta semana, cuando la vida me puso a prueba con diversos asuntos y situaciones que jamás en toda mi ya-no-tan-corta vida, pensé que pasarían. En una agridulce mezcla de lindos momentos con terribles revelaciones y problemas colosales, creo haber salido avante al día de hoy, dispuesto a seguir con una mejor actitud y una manera distinta de ver las cosas.
Aunque no suelo ser una persona compartida, y no es algo de lo que tenga pensado cambiar, el día de hoy me complazco en compartirles mi propio proceso, no de maduración, sino de un aprendizaje a base de golpes y tropiezos, pero que, ahora que lo veo un poco detrás (si mucho un par de días), reflexiono y decido compartir aquí, en mi pequeño y un tanto olvidado espacio en la nada, los aprendizajes que me dejó esta peculiar semana.
Espero que a alguien le sean de utilidad, tanto como para mí fueron al escribirlos.
  • Cada día, una nueva guerra.
  • Nunca es bueno ser demasiado bueno.
  • No le pidas a la vida la bondad que no eres capaz de dar.
  • Tarde o temprano, cada quién obtiene el fruto de sus acciones.
  • Nadie recibe nada fuera de lo que cosecha.
  • Es preferible sufrir el fuego del infierno que los estragos de la consciencia.
  • Soñar no siempre es lindo, sólo cuando la vida te deja sonreír.
  • Una sospecha no siempre es cierta, pero las evidencias a veces hacen menos visible lo obvio.
  • No siempre se pierde en la derrota, sino que la enseñanza es preferible a un triunfo vano.
  • Cada día es una nueva oportunidad, sea para mejorar, sea para condenarte.
  • Ningún error es fatal, aunque algunos deberían de serlo.
  • Quien cree que su pecado queda absuelto en la ignorancia... es un pecador por partida doble, además de un ingenuo.
  • Jamás deposites toda tu confianza en una sola persona.
  • Piensa en lo que haces y sé responsable de tus acciones, en lugar de hacerlo por pensamientos y acciones ajenas.
  • Hay demasiado por hacer en una sola persona como para desear arreglar la vida a alguien más.
  • La autoestima es como una amante inconstante: solamente está ahí cuando no lo necesitas. Es tu obligación retenerlo en todo momento.
  • Nadie es la mitad de alguien más, tampoco el hueco para llenar un corazón. O se es un complemento o simplemente se es una obsesión.
  • Triunfar no es lo mismo si no tienes con quien compartirlo.
  • La determinación hace al hombre. Sin ella, no eres más que un saco con buenas intenciones que nadie ve.
  • Del dicho al hecho hay mucho trecho… como alardearlo.
  • Nadie sabe lo valioso que eres, solamente tú.
  • Recordar el pasado puede llegar a ser una tortura en ocasiones, ¿Para qué hacerlo?
  • No hay futuro asegurado, así como tampoco mejor oportunidad que el presente.
  • ¿Hacer o no hacer las cosas? En la decisión es donde se decide la verdadera identidad de las personas.
  • El perdón es una palabra, pero las acciones son la verdadera fuente de sosiego para un alma adolorida.
  • Otro verso más que el viento se llevó… ya es tiempo de empezar a dejar de soñar y, de una vez por todas, comenzar a vivir.
  • No es inmaduro el que sigue siendo un niño, así como tampoco es hombre el que se olvidó de reír.
  • Compartir un sueño con alguien más no siempre significa que esa persona sueña contigo.
  • Sabía que la soledad es una mala consejera, por eso hoy he decidido que no escucharé más consejos. A partir de hoy yo decido mi propio destino.
  • ¿Qué para qué continuar? Nunca hay un momento “máximo”. La vida siempre te deparará nuevas sorpresas, buenas o malas, te guste o no.
  • Sobre todo, y ante cualquier afrenta, no te olvides nunca de creer en ti mismo, en lo que eres y en lo que puedes llegar a ser.

PD: Conocidas o no, todas estas frases han sido confirmadas personalmente por mí, así que te aseguro que sirven de algo.

Soñar con otro ayer


Muchas veces nos encontramos con pensamientos divagantes que nos asaltan a la medianoche, que nos hablan de errores y de súbitas acciones cometidas a la sombra de la expectación, basados en hechos tan banales como evanescentes, pero que demuestran que por una parte seguimos siendo animales, y por otra que el placer seguirá siendo la bandera que rija sobre la razón.
Somos marionetas de sombras que vagan en un teatro diurno donde la oscuridad domina sobre el pensamiento, donde todos esperan tener la razón cuando ésta no es más que un punto de vista, cuando creemos que llegaremos a ser más, cuando nos consideramos perfecto para un mundo que no nos entiende, que nos pide ser lo que no alcanzaremos nunca, pero que en la búsqueda de esto es cuando de verdad vemos el propósito de una vida entregada a una misión, cuando una sonrisa cobra sentido y una lágrima se convierte en la cama donde reposar un alma exhausta.
Hoy tengo ganas de volverme la hoja de un árbol, seca y caída sobre la tierra, y ser llevado por un remolino de polvo a través de una espiral descendente, en un intento de marearme y sentir que los días han vuelto atrás, que los errores no han sido más que golpes sobre una pared aún no se dan y las sonrisas siguen aguardando a ser vistas, a ser disfrutadas por los espectadores de los detalles románticos que hacen de la existencia plena. No hago más que engañarme, pues ni soy hoja ni un remolino me llevará al pasado. Soy un cuerpo flotando a la deriva, un soldado herido en una guerra sin declarar que está cansado tras la victoria y espera que el tibio abrazo del eterno encapuchado tome su vida con la guadaña, llevándolo a descansar según su intención, sin pasado ni futuro, solamente en un eterno hoy que ya no servirá ni como pretexto de oportunidad, porque esta ya fue dada y perdida en una apuesta por el todo... y que perdí sin haber estado presente.
Estoy triste, al borde de mostrar al mundo un rostro demacrado y sin brillo, falto de toda señal de vida y supervivencia, sin el ánimo de sortear los fuertes vientos de la tempestad otro día, falto de un mañana debido a la carencia total de un ayer satisfactorio, negado ante la posibilidad de corregir una equivocación, porque simplemente ésta no lo es, ¿Qué es sino entonces? La ignorancia, esa es la verdadera culpa por la que el presente se convirtió en un grillete, y el látigo sobre la espalda no es otra cosa sino una supuesta consciencia, ajena, pero al fin supuestamente mía.
¿Pero cuál fue el error? ¿Cuál la causa irreparable que me convirtió en un condenado a los momentos de antaño que creía eternos? ¿Cuál el responsable de que mi cuerpo sean sólo jirones de un ropón elegante? Nadie, ni una voz se acerca... todo son reclamos por pedirle al mundo más de lo que puede ofrecer, por sentir que merecía algo que ni siquiera es mencionable... por sentirme un segundo humano.

Mensajes enfadados en una botella

Haciendo de esto ya casi una sección fija del blog (bueno, tres entradas ya es mucho para un lugar pequeño como este), de nuevo se me ocurrió venir a escupir toda frase que saliera de la mente de su algo peculiar servidor. Ya puse frases lindas y frases pesimistas, pero ¿Qué creen? Últimamente no he traído el ánimo lo suficientemente para arriba para pensar mucho en una entrada decente (y como este no es un sitio telenovelezco, se quedan con las ganas de saber qué fue lo que me pasó para terminar en este estado), por lo que llegué a la más decente conclusión de crear una entrada basada en el sentimiento que me trae encendido (malpensados...).
Una cosa llevó a la otra, y finalmente les presentó el producto de mis pensamientos de hoy y de una media semana entera llena de soledad, de enfado, de tristeza, de introspección, de todos aquellos sentimienos que nos invaden a aquellos que encontramos un sentido más allá de lo que vemos, que no nos conformamos con ver cómo pasan las cosas y no aprendemos la diferencia, que intentamos salir del agujero pero a la vez permanecer el tiempo suficiente para comprenderlo. Muchas cosas pueden hacerse con un sentimiento, y cómo es una de mis predilecciones, hoy le saqué todo el jugo posible para regocijo de quien encuentre estas líneas.
Provecho, que he tenido que sufrirla para traerlas ante ustedes.

"La soledad triste no es el deseo de quedarse solo... son las ansías de querer encontrarse en los demás"

"Una máscara que te hace feliz no deja de ser una máscara"

"Jugar con el pasado no remedia un presente roto por consecuencias de aquel entonces"

"Quien maniobra con fuego se quema, quien no lo hace jamás lo sentirá... ¿Qué es peor?"

"Un secreto puede ser una travesura tierna, la voz que habla sin dejar de callar, el sonido de una burbuja al reventarse. Su revelación es el estruendo de los cielos, un grito desgarrador que atraviesa las entrañas, el estallido de mil llamaradas"

"Fluir en la marea de la cotidianidad no te convierte en un ser aceptado: te convierte en una gota más del mar"

"Escribir, decir, actuar, fingir... si es no es lo que eres, entonces no eres nada"

"La cara que ocultas es la persona que soñaste, pero que jamás llegaste a conocer"

"Una vida, un motivo, dos vidas. Dos vidas, sin motivo... una vida"

"Pueden jugar con mis entrañas, pueden revolverme la razón, usar mi piel como abrigo... pero con tocar el corazón basta para que tu vida deje de ser un impedimento"

"¿Vivir esperando? ¿Qué? ¿Un milagro? Las cosas son como has querido que sean, no como montaste el escenario"

"Una actriz para la tragedia del mismo drama diurno no deja de ser la ramera que en la noche quedó postrada en la calle, preguntándose cómo llegó ahí"

"Jugar a ser dios es tan grave como ser un dios y no atreverse a expresarlo"

"El sudor de una noche pasional deja su huella en la memoria de quienes lo viven, pero más de aquellos que la sueñan sin vivirla, pues son quienes tienen el aroma impregnado del pecado"

"Una mano sobre el corazón, otra sobre la cabeza... la balanza no encuentra el equilibrio que quisiera, y el perdedor es quien lo intentó"

"La conveniencia reluce cuando la falta de creatividad no encuentra un motivo para trabajar"

"La baja autoestima es doblemente proporcional al orgullo"

"Solamente recuerda: no peca quien escucha la mentira"

"A final de cuentas, todo termina con la esperanza... aunque ésta sea la de que llegue algún día el mismo fin"

¿Les gustaron? No me importa, yo siento que he dejado al menos un par de trozos de una razón ya medio rota, así que en caso de que fueran piedras angulares ya saben porque perdí la cordura... aunque creo haber quedado más lúcido que antes, ¿Qué opinan? Eso sí me importa.
Por el momento es todo, nos vemos al rato, cuando el sol ilumine un poco más y encuentre algo más que locuras en mi cabeza.

PD: Hace tiempo que no hay una posdata... y esta vez no será la excepción.

Falcon y yo

Desconozco la manera en que llegamos a conocernos, simplemente pasó, como pasan las cosas cuando menos las esperas. Era un chico despreocupado de aspecto extraño y la cabeza llena de humo, envuelta en ideas de un mundo maravilloso donde todo era felicidad. Era, como yo, un soñador empedernido, un buscador de lugares donde reposar el espíritu y echar el alma a volar.
Caminamos juntos un largo tramo, jugando con la realidad y torciéndola a nuestro beneficio. Logramos convertir el aburrimiento y el hastío en situaciones divertidas en las que cualquier objeto o situación era lo que queríamos. nos sumergimos en mundos ajenos, buscando razones y motivos para abandonar la realidad y jugar de nuevo con todo aquello que parecía interesante. Sí, torcimos las cosas y las hicimos a nuestro gusto, ¿Pero quién no lo ha hecho en pos de un momento de gloria?
Pero no solamente fueron los momentos divertidos. A su lado, y sin notarlo, fui creciendo, convirtiendo las ideas de un chico fantasioso en sueños casi palpables. Falcon me vio convertirme en un joven, y él también lo hizo. Las situaciones y los amigos cambiaron, pero la esencia del placer de estar juntos seguía intacta, justo como en el primer momento en que nos vimos.
Cada día, cada instante, son preciosas memorias que atesoró en lo profundo de mi corazón, incomprensibles para la gran mayoría de las personas, pero fuertemente estrechas para nosotros dos. No lo comprenderían, vivimos en un mundo donde la fantasía es un recurso que se vende o se alquila al mejor postor por grandes empresas, pero ese lazo entre mi amigo y yo trasciende el comercialismo, el fanatismo y las necedades, es más grande que una vida y más fuerte que la muerte, es la sensación de haber sido por primera vez en la vida completamente feliz.
He de admitir que nunca todo fue miel sobre hojuelas, y todo fue culpa mía. Como un mal amigo, le hice pasar situaciones adversas y sufrimiento fácilmente evitable, más todo fue en pos de hacer que corrigiera su camino, que aprendiera de los errores y lograra ser esa persona que yo me esforzaba en soledad por alcanzar a ser. Fue difícil, y en momentos pensé en dejar todo atrás, pero más allá de la felicidad se encuentra el bienestar, y un amigo siempre se preocupa por ello.
¿Por qué digo esto? Porque hoy es un día lleno de tristeza. Hoy, luego de más de ocho años de su sutil compañía, de sus consejos callados y su carácter impasible, hemos de separar nuestros caminos de manera indefinida. Puede ser un par de días, un año, un siglo, la eternidad... pero no podía dejarlo sin darle la despedida que se merece. Él, mi compañero de soledades y mi siempre fiel ejemplo, hoy toma el camino del olvido en un lugar perdido de las memorias, donde permanecerá callado, a pesar de su costumbre de siempre quejarse, hasta que tiempos mejores le permitan regresar a las andanzas, y seamos otra vez él y yo, juntos contra ese entramado mundo que hemos creado para los dos.
Hasta pronto, Falcon, aventurero fiel, mi amigo entrañable... permanecerás en ese lugar que he creado especialmente para ti y tus amigos, en una aventura inconclusa que espero algún día conozca un final.

Mensajes negativos en una botella


Hoy me levanté con el pie izquierdo... no, mejor digamos que me caí de la cama, di unas veinte vueltas y luego me fui de bruces sobre la pared. Ya, en serio, por alguna extraña razón, desperté con un genio de los mil demonios, harto de la vida y sus a veces frustrantes giros argumentales. Pese a ello, tuve que levantarme del agujero al que fui a parar, y seguir con el día como si tuviera esa enorme sonrisa que el mundo te exige cada que te ve molesto, triste, frustrado, cansado, harto, sin fuerzas, sin ganas, sin ánimos... etcétera. Y hasta ahora me pregunto ¿A ellos que rayos les importa si a ti te carga el demonio? ¿Acaso su día se echa a perder porque tú no estás sonriéndole a ese mugre sol que te quema los ojos?
Pensando en esto y en muchas cosas más, hoy he decidido escribir una nueva entrega del "Twitter fantasma", o sea, las frases que pondría en una cuenta de esas si la tuviera, pero me da una flojera hacerla, abrirla y mantenerla, que prefiero desperdigar aquí todas las frases que voy guardando. Así, si a alguien le interesa mi pequeña filosofía negativa de bolsillo, es bienvenido de pasar y leer un poco.
Bien, y sin más, aquí tienen mi horrendo día transcrito en frases para odiar a medio mundo:

"Creer en la fe es vagar en un camino espinado, sin ojos, hasta perder la razón"

"olvidamos lo que somos por convertirnos en otra imagen, más propia a lo que el mundo exige"

"Entiendo que la vida se maneja por hilos, mismos de los que yo carezco"

"Tantas oportunidades caen sobre tan pocas personas, que no puedo más que reírme de ello"

"Una vez vencido... mil veces vencido"

"Dejar que los demás te miren sobre el suelo es otorgarles tu corazón en bandeja de plata"

"No solamente la vida es un campo de batalla, también nuestro interior"

"Todo lo que pienses, tarde o temprano te arrasará como una ola"

"Sueña... y paga las consecuencias por tan altas expectativas con una dosis de realidad"

"¿Qué podemos pedirle a un mundo que se consume a sí mismo día a día?"

"No tengas altas expectativas... terminarás comiéndolas de un momento a otro"

"Siempre ocurre: muere quien no debe por el motivo equivocado"

"Caminar es alegre, es ser feliz mientras un grupo de desconocidos te va lanzando pedradas"

"Si pensar es un crimen, que triste es pagar una condena por contener estupideces"

"Inventamos la comunicación, y no somos capaces de reconocernos a nosotros mismos"

"Hermosos, galantes, impecables... y a la vez tan ruines"

"Una cara para la vida, otra para la muerte... y una para la verdad"

"Todos somos farsantes, en especial aquellos que lo dicen reconocerlo"

"¿Para qué intentarlo? Ya otros han fracasado antes"

"Unos nos pudrimos entre la miseria, otros en donde les da la gana"

¿Les han servido de psicología inversa? ¿Les parecen muy pocas? No ando de ánimo para pensar más de lo que ya pensé. Úsenlas como les dé la gana, sin precaución, y recuerden: es normal levantarse un día de malas, a todos nos pasa... e incluso esos días se deben disfrutar, así, llenos de nubes negras y tormentas.
Saludos.

Un momento en la vida




Todos nos encontramos en cierto punto en nuestras vidas, cierto momento inevitable en el que no queda marcha atrás, sino solamente el aire a nuestras espaldas de lo que una vez fue y lo que no encontramos, así como de los momentos felices y lo que disfrutamos. Se le llama pasado, las vivencias que tuvimos y nos negamos a tener, el hubiera y el hubo, pero el "ya pasó" al fin y al cabo. En ese momento ya no importa; vemos que hemos avanzado hasta el punto de no retorno, que lo que fue allá se queda, y lo que es, no lo será dentro de poco. Pero no debes preocuparte, sino solamente seguir caminando, pues caminando es como la vida se va y como se disfruta en realidad.
Vivimos en un eterno ciclo de bienvenidas y despedidas a partes iguales. Un día conoces al amigo entrañable, al hermano del alma, al amor de tu vida, pero un momento es suficiente para darte cuenta que lo eterno es efímero, y que esa persona que juró estar a tu lado se ha ido. No temas, la vida es así y así será; guarda con amor el recuerdo de esas personas que comparten el camino contigo por un tiempo, y continúa, nuevos retos y personas te esperan adelante, para formar lazos y llevar al extremo este festín de sentimientos que es el vivir.
Muchas cosas ocurren, tanto de dicha como de frustración, ¿Pero qué sería vivir sin un par de tropiezos? El sendero de la vida se disfruta solamente una vez, y no podemos sentirlo a plenitud si no tenemos también una caminata por el camino espinado, entregándonos en sacrificio para una ofrenda personal, en la que las recompensas no son de nadie más que de nosotros, siendo, la más valiosa, la experiencia.
Así es vivir, y así debes de aprender a amarlo. En la calma y en la tormenta. En el amor y en el odio. Los ciclos van y vienen, y el único que permanece eres tú, listo para cada embate, con la sonrisa en alto y el corazón latiendo. Tal como ayer y como hoy, disfruta cada instante, porque un segundo perdido no se recupera nunca.
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¿Por qué escribí esto ahora? No tengo la menor idea, simplemente me puse frente a la computadora y comencé a teclear. Me gustó, y es la entrada de hoy. Disfruta tu vida, y por el amor de Dios, deja disfrutar a los demás.
Un saludo de su amigo Aysen Silverseeth. Nos leemos el miércoles.

Mensajes en una botella

El otro día estaba planteándome la idea, luego de haber dado de baja mi producto de primera necesidad virtual conocido como cuenta de Facebook, sencillamente porque no le daba uso y me caía gordo que cualquiera pudiera ver datos innecesarios sobre mí (¿Quién lo haría? No me importa, podían hacerlo). Como no quiero ser un ente ajeno a la sociedad, perdido de todo lo que papi gobierno, la Virgen, los santos de la moda y Santa Claus consideran en esta nueva vida que es bueno (pobre de mí, soy diferente como todos los demás...), decidí que podría ingresar a otra red social, algo más parecido a lo que hago aquí en el blog (decir incoherencias a diestra y siniestra), por lo que, he de admitir, que por un segundo me pasó la idea de hacerme de una cuenta en Twitter, pese a que una vez pensé que era todavía más inútil que el mismo Facebook (¿Yo? ¿Mandar mensajitos supercortos? Si escribiendo no puedo parar...).
Como todavía no es oficial, y de hecho me estoy arrepintiendo conforme escribo esto, hoy he decidido escribir una bola de las ya consabidas incoherencias, pero en formato resumido, como si tuviera las limitaciones del mentado micro blog. No sé si sean pocas o muchas, son las que se me ocurrieron mientras estaba frente a la pantalla. Admito que no todas son ocurrencia mía, y que tampoco todas las saqué de autores reconocidos y otros no tanto. Como no sé diferenciar unas de otras, las presento aquí sin orden, ni categorías. Son simplemente pensamientos salidos de la nada que, por cierto, si me tienen agregado en el messenger, podrán notar que algunos han estado como mi subnick hace tiempo.
Bueno, ya basta de rollos largos, por hoy, Lunaeclarum es un microblog lleno de pensamientos cortos...

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"Te veo en cada imagen, en cada silueta a lo lejos, en mis sueños... mi ilusión"
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"Nada más que el silencio entre las hojas, como todos los días, como nunca"
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"Espera, que la vida tiene un mensaje para aquellos que lo quieren escuchar"
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"Conozco la belleza, en tus ojos, en tu alma y en tu corazón..."
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"Nadie escucha tus clamores, en esta cámara de silencio en que moramos eternamente"
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"El mundo es una oportunidad para aquellos que están dispuestos a aprovecharla"
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"Un pesar en un respiro, listo para dar un vuelco a un corazón enfermo de resignación"
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"¿Qué puedo decirte? No soy mi propio concepto, menos el tuyo"
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"Soñamos juntos, vivimos en la ignorancia, y hemos de morir con una sonrisa en el rostro"
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"No creo en un sol que no brilla, en una luna que cuenta tragedias, en un lugar sin ti"
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"Sobre el pasto, aguardo por la tierra prometida que una vez soñé"
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"¿Qué te puedo ofrecer? La vida es un paraíso para la locura... y la locura, un paraíso"
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"No busques sentido donde no lo hay, y huye de los lugares donde lo haya... suelen ser aburridos"
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"El paso más sencillo para dejar atrás la ira, es olvidarla"
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"Danzamos en el Leteo, en la única felicidad que este mundo nos ofrece"
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"Una mente retorcida es un refugio para el alma, una condena para el débil, un placer para el solitario"
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"No es un peligro lo nunca visto, es la manera en que la vida intenta salir de la monotonía"
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"Ve más el ciego que el empedernido"
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"Estoy cansado de fingir que me agradan los farsantes"
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"Ser una fantasía tiene la ventaja de tener una ilusión aguardando en el horizonte"
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"Lo más cerca que puedes estar de la divinidad es encontrar lo divino de las cosas simples"
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"Llora, deja que la tormenta se convierta en el caudal que se lleve la pena a un mejor lugar"
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"Cruzar o no cruzar una línea, es la diferencia entre ser o no ser el día de mañana"
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"No hacer nada, implica no obtener nada... no te quejes luego de carencias"
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"La historia no termina, se aburre y le da por buscar nuevos inicios"
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"Puedo escribir los versos más tristes de esta noche... pero alguien se me adelantó"
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"Es más simple encontrar el hilo de la lógica afuera que dentro de ella"
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"Abrir los ojos no es una simple demostración de vida, es la manifestación del mayor obsequio: la consciencia"
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"No hay luz en donde no hay que la genere... sé esa luz o muérete a oscuras"
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"Esta vida rara vez ofrece segundas oportunidades, dáte el lujo de ser voraz"
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"La iglesia a veces pone límites meramente para medir su poder... o por falta de población en su infierno"
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"Quiero inventar un ocaso con otro sol, un día para todos, un suspiro para cada uno y para mí"
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"Con una eternidad para descansar, prefiero disfrutar estos días de vida"
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"Uno de los mayores placeres de la vida es la sonrisa de quien menos la esperas"
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"El corazón sirve para dos cosas: bombea sangre y te recuerda de vez en cuando que estás vivo"
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"... solamente un sueño, en dondequiera que estés, aguardando por quien te plasme en el papel"
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"Ángeles aguardan en la puerta del misterio, donde guardé las memorias de aquel sueño que tuvimos"
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"Ilusión, mi mayor anhelo, ¿Dónde duermes con tus labios aguardando por mi humedad?"
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"Inmaculada manera de verme, de sentir un pecado original, dame alas para marcharme de este sitio"
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"Mi vida sangra, por un mañana propio, por un sueño propio, por su propia vida"
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"No tengo miedo, el miedo me tiene a mí"
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"Las primeras veces siempre conllevan sorpresas: el primer beso, el primer sueño, la primera derrota"
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"La gente no es más ignorante porque no tiene más tiempo libre"
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"Cosechas lo que siembras... a menos que tomes 'prestado' el cultivo de alguien más"
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"Un segundo es todo lo que se necesita para saber que alguien es importante en tu vida"
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"Si el destino así lo quiso, más vale no pensar mucho en ello"
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"No hablemos de coherencia, los seres humanos no somos indicados para ello"
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"Un día dices algo. Al siguiente lo contrario. Hoy no dices nada... la simpleza de lo complejo"
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"Dulce ironía de desear estar y ausentarse a la vez; de querer y odiar con todas las fuerzas el existir"
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"Respirar, vivir... el dulce encanto de la existencia que se pierde dentro de su propia consciencia"
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"No soy nada... cuando no quiero serlo"
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"Niego el negar que la vida no es negativa. Simplemente me gusta darle algo de sabor"
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"Entre las sombras aguarda la respuesta a tus sospechas, a las palpitaciones de tu propio ser"
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"Algún día todos se preguntaran porque dejaron ir aquello que más amaban"
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"Débil es un mero pretexto para no dar el máximo"
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"La espina de una rosa es una advertencia de que obtener lo bello conlleva dolor"
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"Evanesencias de un olvido, mueren por recordar que una vez quisieron no existir"
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"Soledad, compañera de los soñadores, refugio de los desvalidos, hazme un sitio entre tus brazos"
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"No soy lo que pienso; pienso en lo que soy, y hago algo al respecto"
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Espero que hayan sido de su agrado, nos vemos el viernes.

Amor en tiempos de mentiras

Ok, ya sé que esta entrada debió de haber sido publicada ayer, ¿Pero saben qué? Simple, sencilla y llanamente tuve algo que hacer repentino (tristemente, nada alusivo al día... mis obligaciones escolares me tienen preso dentro de la escuela todo el mugroso día). Alcancé a publicar el capítulo que debió haber ido el viernes, pero no esta entrada, que carecía de un poco de sentido y consistencia (¿Se nota el caos por el que está atravesando mi vida en estos tiempos? No logro acomodar una cosa sin tirar otra... suele pasar). Pero bueno, henos aquí, proporcionando al mundo de nuevo unas cuantas gotas de sabiduría innecesaria, cortesía de su servidor (o un texto virtual que vaga a la deriva en el internet, como más te guste).
Hoy es inevitable tocar el tema alusivo a la fecha que, todavía un día después, sigue impregnando el ambiente con olor a flores. Debo admitir que, en un principio, me vi tentado a escribir algo semejante a lo sucedido con la serie navideña (entiéndase como todos los escritos en los que criticaba duramente al comercialismo de la época decembrina). Pese a lo tentador de la propuesta, opté por hacer algo un poco diferente, no me pregunten la razón, porque ni me estoy ablandando ni voy a dejar de pensar que el mundo es manejado por la publicidad. Así que, en lugar de hacer algo hiriente, me enfocaré al lado bonito de la celebración: los verdaderos orígenes del día de San Valentín, del amor y la amistad, o simplemente el 14 de febrero, como lo quieras llamar, el fraude viene siendo el mismo (¿Fraude? ¿No se suponía que no criticaría la celebración? No lo haré, sino que atacaré su peculiar origen, que para variar, es una tras otra mentira).
Comencemos de adelante hacia atrás. Lo primero que todos solemos pensar, cuando nos encontramos por estas fechas en una tienda de regalos, antes del "¿Qué rayos voy a comprar?", es el "¿A quién rayos se le ocurrió que tenía que comprar?". Triste, pero cierto; todos alguna vez hemos maldecido al ocurrente que decidió obligarnos a comprar osos de peluche, flores, chocolates y demás mercancía cursi para agradar a alguien y a la sociedad (porque no te imaginas la cara que pone alguien cuando te preguntan "Y tú, ¿Qué vas a regalar?", mientras te rascas la panza y cínico respondes "nada, no tengo a nadie a quien darle"... es el equivalente moderno a una blasfemia, y más de un puñado ya nos hemos ganado la hoguera por semejante pecado al orden actual. Nos encontramos así, pues, con el primer probable origen de la celebración: el comercialismo. Algún pelele con ventas bajas decidió que le sobraban regalitos cursis, por lo que comenzó a hacer propaganda, metiendo veneno en nuestra santa sociedad (¡Ajá!), haciendo una maléfica labor lentamente, hasta lograr convertir un día común y corriente, pero tranquilo, en una honda global de ventas de globos y todo tipo de artículos con forma de corazón, llenando el aire de aromas frutales y enternecedores, ¡Y dominando al mundo con un malvado grupo de ositos de peluche con mirada tierna y relleno suavecito! (Admitámoslo, algún día alguien hará de esto un guión para un próximo éxito de suspenso... y será demandado por su servidor).
Sinceramente no sorprende a nadie que el dinero haya metido sus narices de nuevo, pero tenemos que tomarlo en cuenta como punto de partida, para sentar las molestas bases de lo que viene a continuación (Si vieran, este viaje nos llevará por intrigas, traición y persecuciones policíacas con sexys chicas en bikini... bueno, tal vez eso último no, pero ¿A poco no sería genial?).
Segunda parada. Se dice que por allá en la antigua Roma existía un sacerdote católico de pintoresca sonrisa y cándido caminar, llamado Valentín. Este sujeto era una alegre criatura del señor que andaba por la vida pregonando el evangelio del Señor y recogiendo flores de la pradera. Resulta que al siempre loco emperador romano (desconozco el motivo por el que todo el que era nombrado César, al día siguiente perdía la razón) se le ocurrió sacarse de la manga un decreto, una linda orden para prohibir que cualquier ser dentro de sus dominios contrajera matrimonio, ¿El motivo para semejante estupidez? Que los hombres solteros eran mejores soldados (se nota que el célebre Claudio II no era muy diestro en control de población; si llevaba a todos sus hombres a la batalla, se quedaría sin pueblo al que mandar). Como es clásico en las siempre célebres vidas de los santos, nuestro feliz y tierno Valentín se rebeló al decreto de Claudio, casando a los jóvenes enamorados en secreto bajo la ley de Dios. Hermoso, ¿No? El hombre se convirtió en el cupido a escondidas de una época oscura, pasando de un simple mortal feliz al símbolo de una nueva era. Aunque, entrando más en materia, no fue por ese motivo que se le concedió el título de San. Se dice que, al enterarse Claudio, pidió apresar al sacerdote, y que luego de tenerlo entre sus manos, como todo buen dios que se digne de parecerlo, le dio la opción de arrepentirse de sus pecados y adorarlo una vez más, a lo que este padrecito respondió con una fuerte dosis de catolicismo, en el que casi cae el emperador, de no ser porque siempre tenía a la mano lamebotas dispuestos a recordarle que era un supuesto dios. Así, sin más, Claudio ordenó su ejecución. Se dice que su carcelero le pidió educar a su hija, ciega de nacimiento, y que Valentín lo hizo con gusto. Pero no sólo eso, sino que además optó por devolverle la vista en unos minutos libres que tenía. Ese milagro es lo que lo elevó a los cielos y a la perpetua inmortalidad (¿Se nota que no soy muy adepto a los santos?). No tengo mucho que decir sobre esta versión, sino que es otra maquillada historia, cortesía de la iglesia católica, para darle color a un trasfondo gris que pretendían ocultar. ¿No me creen? Sigamos entonces a la tercera y última parada.
Antes de los regalos, del compromiso social y de Valentín, estuvo Lupercus. Como los medianamente estudiados en materia de teología entenderán, todo festejo católico (o casi todo, la verdad lo desconozco) se remonta en su origen a una celebración pagana, y ésta no iba a ser menos. Lupercus era una deidad pagana, la de la fertilidad más específicamente, a la cual se le adoraba a mediados de febrero (¿Coincidencia?) en la llamada grupa Lupercal. Sacrificando animales y dando latigazos a las chicas, los jóvenes paganos buscaban obtener el favor de su dios, pidiéndole favores de"ese" tipo fervientemente (todos sabemos lo que pretendían estas pobres almas). Fue a un papa, Gelasio, al que se le ocurrió, otra vez, cambiar en sus mentes el nombre de Lupercus por el de San Valentín, sabiamente.
Volvamos rápidamente a la actualidad en un resumen fugaz: Lupercus daba favores a los jóvenes paganos, pero al papa Gelasio se le ocurrió crear a un santo en su lugar, San Valentín, cuya historia conmovería y haría llorar hasta a una piedra. Luego los altos mandos del mundo tomarían la costumbre para vendernos toda clase de productos. Punto. Hemos descubierto el origen y causa del día del amor y la amistad.
Por hoy, no voy a decir mi conclusión personal al respecto, sino que la dejaré a conciencia de cada quien, esperando que tomen un poco de razón y decidan un poco más su actuar en estos días.
Me despido, esperando mañana poder publicar en la fecha señalada por una vez en un largo tiempo.
PD: Lunaeclarum no es socialista, aunque algunas personas piensen lo contrario.
PD2: Sí, compré y di un regalo ayer, tenía que hacerlo.
PD3: Al fin y al cabo, el origen es lo que menos importa, el chiste es celebrar, ¿O no?

Otro día en el infierno

Hola. Luego de tantos desvaríos e inconsistencias, de una semana algo extraña pero divertida (en la que, sinceramente, no hice el caso debido al blog... mejor admitirlo), heme de nuevo en lo que podría ya llegar a llamar la vida normal... la escuela. El detalle no sería nuevo, ni siquiera me importaría dejar lo inerte de las vacaciones a cambio de un poco de trabajo, pero hoy hay una pequeña diferencia que me ha hecho pensar en muchas cosas, plantearme algunas situaciones y reflexionar más de lo común, al grado de que hoy no pude encontrar un tema decente para publicar como entrada (y mira que en la escuela es sencillo encontrar un tema, raras veces es lo mismo). Resulta, sin sonar pretencioso (sino todo lo contrario), que este es mi último semestre en el que llevo clases, lo que significa que cada día está contado, que las vivencias buenas y malas, útiles y estúpidas, dejarán de ser parte de mi vida luego de estos seis meses... ando algo nostálgico, no puedo evitarlo, supongo que es normal para todo el que ha pasado más de la mitad de su vida metido en centros educativos, o para el que ha disfrutado en sobremanera de varios momentos, que considera parte de su vida el mundo escolar.
Pese a ello, me emociona un nuevo comienzo y lo que éste pueda conllevar. Siempre es emocionante entrar en aguas nuevas y ver rostros nuevos, aunque desgraciadamente algunos viejos se vayan difuminando. Nos guste o no, así es la vida, como si se tratase de un libro: vamos pasando por páginas, dejando eventos e imágenes atoradas entre las pasadas, llenando actuales en blanco de posibilidades y pensamientos varios, buscando escribir la historia que una vez soñamos.
Sin embargo, hay mucho en esos tiempos pasados que no podemos dejar sin más, personas que dejarán una huella que traspase la barrera de la distancia y la frecuencia, gente que simplemente no olvidarás. Pienso en la oportunidad que tengo hoy y a la vez en las que me quedan, y me sirve para darme cuenta de lo afortunado que soy por estar consciente de ello, por tener el privilegio de aprovechar estos días, no como si fueran los últimos, ¡Son los últimos! Es por eso que he decidido no molestarme con nimiedades como el estrés, la carga de trabajo o esas largas horas sin probar alimento, pues luego no habrá manera de quejarme cuando no las tenga y las añore. Los amigos y enemigos, los días nublados y también los calurosos, todos son diferentes dependiendo de la situación, y esta podría ser la mejor época de la vida, pero eso lo sabre cuando ya hayan pasado las demás y pueda emitir un juicio (aunque bien dicen que cada quien puede hacer de cualquier época la mejor, no le confío tanto a mi sano juicio).
Por estos motivos, no me explico la enorme cantidad de personas que maldicen a su suerte por la vida que tienen actual, de una manera u otra, es la vida que has elegido (por decisión o por omisión, ese ya es otro asunto), así que acéptala y, mejor aún, quiérela, luego que hayas cambiado la recordarás con cariño, pensando en lo que fue y en lo que no, porque hablar del clásico "nunca me he arrepentido de nada" es patético, todos tenemos algo, un detalle, que hubiéramos querido hacer diferente. Por cierto, no por eso no debes de disfrutar de tus pasos y de donde estás, la cuestión es recordarlo hoy, y no cometer los mismos errores.
Una famosa frase nos dice que no se disfruta de la cima de la montaña, sino del trayecto hacia ella, y eso es precisamente lo que me he propuesto hoy: hacer las cosas con lentitud, encontrando lo agradable a cada instante e intentando a su vez hacer todo lo mejor posible. No digo que será perfecto, pero será una vida digna de vivirse.
Y tu vida, ¿Cómo es? Más importante aún: ¿Cómo te la tomas?
Si crees que vives en un infierno, prepárate, mañana te queda otro día en el infierno, así que sonríe y disfrútalo, luego lo vas a extrañar.
Me despido, hoy no tengo la coherencia que suelo tener normalmente, tuve que levantarme temprano y ese es un pecado que no estaba acostumbrado a cometer en vacaciones, y que me atrofia las neuronas más de lo debido.
PD: Con el regreso a clases vuelve la normalidad al blog, las entradas estarán llegando normalmente sin los contratiempos de compartir computadora o falta de ancho de banda... a menos de las consabidas excepciones de una vida normal, que discutiré según sea el caso, quien sabe, pueden ser oportunidades para próximas entradas.
PD2: La entrada de hoy estaba planeada para ser otra, pero debido a un traspapelado y la mencionada nostalgia, terminó siendo ésta, así que el miércoles se encontrarán con la que debió haber estado hoy.

Detalles

Hoy, antes que nada, les debo la enésima disculpa por no publicar, ¿El motivo? Las emocionantes aventuras que se llevan a cabo semestre con semestre, debido a la odisea que representa en mi escuela el proceso de inscripción, que va desde una innecesaria vuelta al departamento de recursos financieros por un comprobante que al final no te piden, hasta pelear por abrir grupos de materias que, supuestamente, estaban planeados desde principios de diciembre. Pero luego de pelear un par de días con la burocracia que circunda sobre el sistema educativo nacional, por fin pude obtener mi horario de clases (¡Las últimas siete materias de mi carrera!) y heme aquí, disfrutando de los segundos agonizantes de éstas vacaciones que se fueron en poco y a la vez en mucho, aunque fueran nada más los momentos vividos cada fin de año al lado de la familia, que cabe destacar, ni son todos buenos ni tampoco malos, son simplemente vivencias. Con un poco de nostalgia por los momentos que se marchan, hoy he decidido ponerme algo serio para tratar un tema simple con un mensaje profundo, ¿Por qué? Por que no todo el tiempo estoy criticando o peleando con el mundo... aunque la mayor parte del tiempo lo parezca.
Una vez escuché una frase, de la cual no puedo dar crédito porque desconozco a su autor, pero decía a grandes rasgos lo siguiente: "los hombres terminamos con nuestra salud esforzándonos para obtener dinero, luego perdemos ese dinero para recuperarla". Suena gracioso, pero es un credo para un sinnúmero de personas, normalmente aquellas que viven esperanzadas al mañana ¿Alguna vez has escuchado la frase "la vida es mejor después..."? Puede ser después de ascender en el empleo, de obtener uno mejor, de terminar los estudios, de andar con la chica que te gusta, de dejar de hablarle a ciert@ sujet@, etcétera. Supongo que es naturaleza humana, pero la mayoría boicoteamos el presente como por acto reflejo, pasando los días en espera de algo mejor que creemos llegará, pero cuya seguridad no es del todo cierta. Aquí podría divagar por horas en cuestiones de frustración y casos de depresión (solía ser una de mis especialidades), pero por hoy quiero ser optimista.
¿Qué tan difícil puede ser dejar de vivir lejos de la vida misma? Cada mañana se nos obsequian veinticuatro preciosas horas, que si bien no todas son nuestras ni totalmente libres, con unas ocho que de ahí se deduzcan sería más que suficiente para ser y hacer feliz. La vida se concentra en algo que va más allá de detalles que encuentro banales, como acaudalar riquezas o el mencionado trascender. El primero es completamente inútil (el dinero es un medio, no un fin), y el segundo es una idealización de algo sencillo, pues se puede trascender de tantas maneras que solemos dejar a un lado por considerarlas innecesarias. Dicen que trascender es dejar huella, pero no notamos que podemos dejar una enorme huella al ayudar a un anciano a cruzar la calle, a un niño a alcanzar un producto de un anaquel alto en el supermercado, cediendo el asiento a una persona incapacitada en el autobús... tu marca dejada en esas personas es mucho más significativa que cualquier otra nimiedad que consideres importante, ¿Cómo? Nada más acuérdate de alguna vez que hicieron desinteresadamente algo bueno por ti, recuerdas bien a la persona, ¿No?
Hay pequeños instantes en el diario caminar, migajas de segundos atesorados en la memoria, supuestas insignificancias que no podemos olvidar. Pueden ir de un simple "hasta luego" de alguien que no esperábamos hasta la sonrisa obsequiada por el ser amado, pero su efecto es el mismo: no serán olvidadas. Esa clase de cosas, esos detalles, son los que, personalmente, considero que son la esencia de la vida misma. Lo que nos hace tener un nuevo amigo, lo que nos permite forjar otro sueño, lo que no esperábamos encontrar y que nos robó un suspiro... tantos instantes que parecemos no notar, pero que forjan secretamente una actitud conforme transcurren las horas. De nosotros depende, entregarnos a los placeres de las situaciones buenas, por llamarlas de alguna manera (las que nos provocan felicidad, pues), o al veneno de las malas. No es que hable de la archiconocida ambivalencia entre el bien y el mal, se trata de una cuestión de comfort personal, de sentirnos bien con nosotros mismos, y de tener el mente que el desear el mal ajeno solamente alimenta úlceras y otros males en nuestro cuerpo.
Disfrutemos de los pequeños detalles, de esos momentos que colman los días y que no parecen darse cuenta de su propia importancia. Hagamos de cada día algo importante, una vivencia digna de paladearse días después, cuando estés en la cima de la montaña y quieras recordar con cariño el camino cuesta arriba, porque no estarás verdaderamente arriba si no eres capaz de inclinarte ante tu propia verdad. Entonces, sólo entonces, podrás decir que tu vida fue verdaderamente feliz.
Parece que hoy no tengo mucha capacidad de sostener un hilo coherente, pero bueno, esta palabrería se debe más que nada a los pensamientos que me han rondado hoy, luego de notar que este es el primer día de los últimos escolares que me quedan. No sé ustedes, pero yo sí pienso hacer rendir cada momento, sabiendo que cada uno no volverá jamás (y quiero tener la certeza de que fue bien vivido). Sin más que agregar, nos leemos en otra ocasión...

En vísperas

Estamos entrando en aquella época anual tan conocida, temida por algunos, repudiada por unos cuantos, pero al fin y al cabo celebrada por todos. Supongo que cualquiera sabe a lo que me refiero, y guarda al respecto una opinión personal que no quiere sacar a la luz, ya sea para evitar ser el nuevo "Grinch" o por no verse infantil ante su círculo. Como sea, y aunque no lo quieras, tenemos ya las posadas a la vuelta de la esquina, la parafernalia completa que las acompañan, seguido de la nochebuena, navidad, año nuevo y finalmente, aunque ya no tan celebrado, el día de los reyes magos (el maratón Guadalupe-reyes, pues, para los conocedores). Comida a borbotones, festejos, risas y uno que otro que se pasa con los tragos (ajá... uno que otro). Esta serie de parrandas consecutivas normalmente terminan con nuestra salud, peso y cartera, la cual, dicho sea de paso, comienza mucho más ancha de lo que estuvo durante el año, pero adelgaza proporcionalmente a la inversa de lo que engordamos nosotros. Sí, todo es felicidad, unión y buenos deseos, pero dudo que alguno nos pongamos a pensar siquiera en el significado de la razón que nos tiene reunidos, comiendo a lo idiota y saliendo a la mitad del crudo invierno a altas horas de la noche (cuando lo mejor y más cómodo sería permanecer bajo una quincena de cobertores). Pues bien, esta aburrida introducción no tiene otro motivo que abrir tema acerca del origen de las posadas... ya es hora de que lo sepas.
Resulta que hace unos 2011 años, allá por el rumbo del camino de Nazaret a Belén, andaban vagando José y María (si no sabes quienes son, vas que vuelas para el infierno), todo debido al caprichito del emperador romano César Augusto, que los quería empadronados en un censo ¿Para qué? Ahí le preguntan cuando se lo topen en el otro mundo. Dice la costumbre popular que su peregrinar comenzó el 16 de Diciembre, buscando un lugar donde poder hospedarse (ya que, debido a la gran idea demográfica del César, la ciudad estaba abarrotada de gente), y que continuó hasta el archireconocido 24 de diciembre, el día en que María dio a luz al niño Jesús... el resto de la historia lo han de conocer muy bien. Este es el fundamento sobre el que se basan la serie de fiestas en las que te pones hasta las trancas con el alcohol y comes como si no fueras a vivir mañana, ¿Lo sabías?
Mi punto es el siguiente: ¿Por qué lo hacemos? Realizar una fiesta rodeada de excesos, en la época más marginada del año, basada en un sufrido caminar de una pareja que no conseguía alojo en ninguna parte, con la mujer embarazada al borde de tener al bebé, sinceramente me parece paradójico. Si tenemos el suficiente cinismo de decir que es en honor de ello, estamos todavía más hundidos en el consumismo de lo que pensamos, porque, seamos sinceros, lo que nos importa es el consumo. Pero eso sí, cuando alguien habla mal de la religión, ahí están los guardianes de la verdad, listos para salir en defensa de aquel cuyo humilde origen celebran con una borrachera. ¿No lo hizo acaso para demostrarnos algo? Él quería que aprendiéramos con el ejemplo, y desde antes de nacer nos legó el primer mensaje... pero dejaríamos de ser humanos si aprendemos a la primera.
En este tiempo llega el maravilloso aguinaldo a los hogares, lo que conlleva a relucir la flamante ley: "si más tengo, más gasto", y salen todos a abarrotar las tiendas, gastando compulsivamente en cosas que necesitan, que desearon alguna vez, o que estaban en oferta (porque los negocios se la saben, e inmediatamente llenan de llamativos anuncios el ambiente). Simplemente es imposible respirar en los centros urbanos: la gente va y viene acarreando cosas (como si se tratase de víveres para no salir en un mes), llevando niños a escoger los regalos que la deidad de su elección les traerá, ya sea ese invento panzón de la coca-cola (léase Santa Claus) o el niño Dios. El dinero fluye como en un río, pasando de unas manos a otras con una facilidad ridícula y a un tiempo increíblemente veloz, trayendo de nuevo a mi mente el recuerdo de aquel pequeño que nació en un pesebre, sin más calor que el de sus propios padres, y que se convirtió en el más grande hombre que ha dado este mundo (sin entrar en asuntos propios de la religión, Jesús de Nazaret es la mejor persona que ha dado esta cochina humanidad).
Espero que quien lea esto piense un poco las cosas. Sé perfectamente que no va a cambiar el estilo de vida, ¿Para qué, si funciona para el mundo entero? Unos ganan un servicio, otros dinero. El punto cumbre de este vericueto es el de crear un poco de consciencia, el hacer pensar un poco en la razón que nos tiene ahí, más allá del gasto, en compañía de nuestros seres queridos. Eso era verdaderamente lo que Jesús anhelaba, que las personas encontráramos la felicidad. En palabras de un sacerdote católico que tuve el placer de tratar, y cuyo punto de vista compartía, el único mandamiento de Dios es un llamado a ser feliz, no en función de lo que tienes o los suntuosos regalos y comidas que ofreces, sino basado en el mero hecho de estar vivo, reunido con tu familia y amigos, disfrutando de estar cerrando un año más de vida, con sus altas y bajas, pero contento y agradecido por lo que tienes.
Comenzamos la época de festejos decembrinos, con la frente en alto y la cartera llena... ya calcularemos los daños el próximo año. Haz que valga la pena; disfruta, pero no olvides de lo importante. Las cosas van y vienen, pero los recuerdos permanecen por siempre...
Luego de esa serie de frases cliché, que bien venían al caso, me despido, esperando invitaciones a posadas, festejos, comidas y lo que sea... ya en Enero nos veremos la cara la báscula y yo.

Idiocracia

Aprovechando el poco tiempo libre que me está dando el fin de semestre, el coraje que he ido acumulando debido a varias situaciones ajenas a mí y simplemente porque a todos nos gusta quejarnos, el día de hoy dedicaré la entrada a un concepto muy especial: la sociedad actual, vista del modo más crudo y aterrizado posible, desde mi muy personal punto de opinión y tratando de ser lo menos ofensivo posible (dije tratando, no que así será).
Pues bien, entremos en materia. En nuestro país, como en gran parte del mundo, nos regodeamos en los sucesos pasados y las personas que nos dieron la patria, la libertad y un montón de cosas que supuestamente deben de ser veneradas, salvaguardadas y presumidas a todo naco indecente de otro lugar que no tenga ese glorioso legado. Nos creemos la cereza del pastel porque Hidalgo proclamó que seríamos libres una vez que echáramos a los españoles de "nuestra" amada tierra, que en realidad era de los nativos que ya habían molido a palos años antes, ya que es bien sabido que el querido Padre de la patria era un criollo, en otras palabras, un español nacido en suelo mexicano. Viéndolo así, no nada más tenemos una madre patria ajena, sino también un padrastro extranjero,triste, ¿No?
Me estoy desviando un poco del tema... estos días pasados nos han estado vendiendo todo con la palabra "bicentenario" en cualquier parte. Que la carrera del bicentenario, la estatua al bicentenario, la playera oficial del bicentenario, la bebida oficial del bicentenario, patrocinadores y uno que otro tonto que le quiere sacar provecho a otros peores que él... como ya dije una vez, al pueblo pan y circo, y nuevamente estamos cayendo ante esa declaración, viendo que todos acudimos felices al despilfarro enorme de dinero que el gobierno está invirtiendo en festejos y tonterías que, en teoría, honrarán la memoria de los héroes y nos recordarán a todos la libertad de la que gozamos (¿Libertad? Pero si en esta época ese concepto debería de estar prohibido, sino por ley, mínimo por vergüenza ajena). Por citar un ejemplo, el costoso desfile que se realizó el día 16 de Septiembre en el Distrito Federal, que dicho sea de paso, fue organizado por un extranjero... así sí dan ganas de llenarnos de orgullo, ¡Nuestro festejo, hecho por un extraño!
Considero a México como un país estancado en las viejas glorias (supuestas glorias, si te pones a investigar a fondo, descubres que solamente hubo una batalla ganada en la historia, y es precisamente la que se dejó de festejar por decreto de nuestro presidente anterior: la batalla del cinco de Mayo) . Un lugar que festeja año con año una que otra victoria pasada para ocultar lo verdaderamente importante, aquello que se nos está yendo al tiempo que miramos atrás: el hoy. Tenemos mucho que mejorar, agujeros de los que salir y nuevas batallas que ganar, en las que no hay héroes que den la cara en nombre de los fabulosos valores que nos heredaron, sino un cúmulo de personas temerosas e ignorantes de lo que sucede a su alrededor, en parte por conformismo, en parte por el miedo que se nos ha sembrado con el pasar de los años.
Desde la genial idea de Lázaro Cárdenas de adueñarse de las compañías petroleras, no se ha vuelto a mencionar mucho de la historia mexicana, ¿Por qué? Porque ya no hay nada de que festejar, más bien puras tragedias en las que justificamos el estancamiento actual: el terremoto de 1985, las guerras cristeras, el "innombrable" o la deuda del Fobaproa; meros pretextos para decir "pero salimos adelante", aunque nadie mencione que con los males pasados a cuestas. Igual que aquel célebre personaje de la independencia, el "Pípila", cargamos una pesada loza, hecha de todos los problemas habidos y por haber, en nuestro camino, cubriéndonos de las críticas y aquellos que nos quieren hacer ver la verdad con ella. Lo fulminante de esta historia, es saber que el destino final no es la destrucción de la Alhondiga de Granaditas, sino el ir agregando peso a la mugrosa loza, gracias a que nos negamos a superarnos bajo la bandera de "fuimos grandiosos en las batallas pasadas".
A doscientos años de su declaración, yo no encuentro la libertad de la que tanto se vanagloria en los medios.
Vivimos esperando que no nos maten por accidente al salir de nuestros hogares, dependientes de lo que al presidente se le ocurra "en aras de un mejor mañana", como subir los precios de la canasta básica o los combustibles fósiles (que al fin y al cabo, afectan los costos de todo). Esperamos las pequeñas migajas que al gobierno se le ocurra darnos de lo que a bien pagamos cada inicio del año, ya sea en forma de desfile, fiesta o una inútil estatua que más propia sería para que las palomas hagan sus necesidades. Somos libres, siempre y cuando no irrumpamos en las leyes que modifican día a día para la conveniencia de unos cuantos, irónicamente, para hacer quedar dentro de la ley a las mismas personas que nuestros "héroes" lucharon por sacar del país, como lo hiciera hace cerca de cien años Francisco I. Madero con el presunto dictador Porfirio Diaz (que, en mi opinión, ha sido uno de los mejores presidentes que hemos tenido). Pero bien dicen en algunos lugares, que la manera más fácil de ocultar algo es ponerlo en frente de las personas, pues es una situación por todos sabida, maldecida e incluso hecha comedia, pero al momento de actuar, nadie hace nada.
El resultado de tantas peleas perdidas, decretos escritos y gente muerta fue uno sólo: la cimentación de un gobierno donde el pueblo gobernaría... me parece más posible una utopía que eso. La democracia no ha servido más que para que un puñado de personas con colmillos muy largos escalaran la pirámide de nuestra sociedad y llegaran a un punto donde no pudieran bajar, haciendo uso de la soberanía nacional a su antojo y conveniencia, convenciéndonos y vendiéndonos un comercialismo barato que nos tragamos por conformidad. Más que una democracia, a mi opinión, ya doscientos años de que comenzara el ideal, terminamos convertidos en una idiocracia: donde los idiotas gobiernan.
Ah, pero eso sí, al momento de enaltecer nuestros orígenes, ahí estamos todos diciendo que la raza azteca es una guerrera incansable, que nadie como los mexicanos y que no hay mejor lugar para vivir que en nuestras hermosas tierras... ¿Por qué no hacer algo para que este vericueto fuera verdad? Es cuestión de actitud, de querer en verdad cambiar y hacer algo, si no por la sociedad, por ti mismo, y por el legado que dejarás aquí al marcharte. Yo considero que esto es un cambio individual, una convicción personal de querer ser mejor persona, para que el de al lado lo sea también. Así, tal vez un día cumplamos con lo que nuestro padre extranjero de la patria quería: un país de ataduras, porque seguramente el no tenía pensado liberarnos de España para terminar siendo esclavos de nuestra propia gente (o tal vez sí, la verdadera historia de don Miguel Hidalgo va más allá de lo que los libros de historia nos enseñan tiernamente... pero ese no es el punto).
Sé que esto no servirá de mucho, las palabras se las lleva el viento (en este caso, no pasa de que Lunaeclarum colapse de manera trágica), pero espero que al menos haga pensar a aquellos que de verdad sientan algo por su país, y que quieran, sino ser los próximos héroes de la patria, mínimo un lugar donde no se escuchen disparos cada día o los precios crezcan mientras el tamaño de los productos disminuye (juro que hubo un tiempo en que los cheetos eran mucho más grandes y costaban solamente un peso). Espero que, la próxima vez que acudas a votar (si lo haces) pienses en el bien de México, no en que gane tu partido de siempre o en aquel que te prometió una despensa cada cierto tiempo. Considero tantas oportunidades, tantas buenas personas que podrían estar llevando este barco a un mejor destino... pero los que están arriba de la pirámide son los que se turnan el timón.
No espero que el país se levante en armas otra vez (aunque sería algo irónico: otra batalla luego de otros cien años). Más bien espero que ahora levante su mente y piense en hacer las cosas para todos, incluyéndose (porque, aunque no se busque el beneficio personal inmediato, una mejoría general beneficiaría a cualquiera). Seamos egoístas, no como personas, como país, pensemos por una vez en lo mejor para nosotros, para dejar de ser la idiocracia en la que nos convirtieron, para ser una auténtica democracia, un gobierno donde el pueblo exija al gobierno, no al revés.
Sin más que desahogar, y esperando sembrar una pequeña inquietud en quien lea esto, me despido hasta otra ocasión, deseándoles lo mejor.
PD: ¡Feliz día del Ingeniero Químico!
PD2: Lunaeclarum no está afiliado a ninguna organización política ni quisiera estarlo.
PD3: Come frutas y verduras... no las mentiras que aparecen en televisión.

Suerte, para todos hay

Hoy mi mochila se rompió. Uno de sus costados perdió una parte de la cubierta, causando que se saliera el forro y dando un aspecto de tripas salidas. Es comprensible, está ya vieja. Aproximadamente cinco años a mi lado son más que suficiente para un objeto hecho de tela, que ya más parece trapo que mochila, pero que, viéndola ahí, tirada tristemente en el suelo, me hizo darme cuenta de una parte tonta de mi ser, y de todos los seres humanos: la necesidad de tener algo en que depositar la fe y la confianza, un objeto que nos dé seguridad.
Conozco a más de uno que porta una medallita de tal o cual santo, un rosario o un escapulario. De pequeños les enseñaron que ese objeto inanimado les protegerá dependiendo de su función, hace poco me enteré que hay santos de todos sabores para toda ocasión, así que hay que asegurarse de no pedirle seguridad al santo de la salud... dudo que te haga caso. Es muy respetable y hasta cierto grado bueno, ya que, confiados en lo que portan, salen a la calle sin temor alguno, y como dicta la ley de la atracción, obtendrás lo que esperas (o puede ser que sí funcione su amuleto, esa ya es falta mía de fe y un gran tema aparte), ya sea el amor de tu vida, suerte para los juegos de azar, o la fortuna de no encontrarte con un delincuente (de esos que casi no hay en nuestras ciudades) y que te despoje de lo que traigas puesto, incluyendo tu artículo de buena suerte. En contra de todo pronóstico y de la misma lógica, funciona, no me preguntes cómo, porque eso ya sería hablar de corrientes filosóficas muy altas, esas a las que sólo se les puede alcanzar haciendo uso de ciertos "estimulantes"... cosa que no hago ni espero hacer.
Volviendo al tema, hay otros que no entran con la religión, sino que simplemente eligen un objeto y lo bautizan de un día para otro como mágico o de la suerte. Todos hemos visto (o sido) alguna vez un chico con su camiseta de la suerte o el lapiz especial para sacar puros dieces en los exámenes (o mínimo pasar, depende de la necesidad y el autoestima de cada uno). Estamos rodeados de ellos, creyendo vehementemente en que sólo eso será capaz de sacarnos de un imprevisto en esos tiempos de crisis en que ni rezar el rosario entero hará que se nos vaya lo salado. Di lo que quieras, pero te aseguro que por más escéptico que seas, guardas por ahí una camisa que te pones en ocasiones especiales (ajá, seguramente es porque resalta el color de tus ojos) o, en el peor de los casos, esa ropa interior que es capaz de atraer inevitablemente a las damas.
¿Por qué me dio por decir esto? La razón es que, para mí, esa mochila, fea y sucia (en su vida útil, solamente ha tenido dos baños) ha sido tal vez el amuleto que mejor me ha funcionado. Fue el refugio de mis primeros pininos en la literatura; me acompaño a lo largo de los cruentos años de bachillerato, e incluso fue mi único acompañante cuando vino el cambio de ciudad con el fin de proseguir los estudios. Incluso me ayudó en una ocasión a salvar el mundo de una morsa gigante con colmillos radiactivos, utilizando solamente dos mondadientes como arma y a Barney el dinosaurio homosexual como munición... pero esas son historias privadas entre mi fiel compañera y yo.
Cabe destacar el hecho de que sí he comprado otras, pero por algún motivo inexplicable siempre termino volviendo a ella. Sí, todo quien ve mi armario con dos o tres mochilas en buen estado, me pregunta que hago cargando mis útiles en un costal despintado. ¿Qué van a saber ellos? Cada quien encuentra su fortuna en algo... yo no digo nada del llavero de pokemón que les regaló su papá a los diez años y que todavía utilizan.
Este es un tributo a ti, mi herida y cada vez más fea mochila, sé que entre tu mugre y tus ya muchos remedos se encuentra esa suerte que me ha sacado de tantos apuros (eso me lleva a preguntar, ¿La suerte huele agrio o nada más en mi caso?). Un poco de hilo, una aguja, y estarás lista para continuar nuestro camino, a donde quiera que éste sea.
Un saludo, y nos leemos en otra ocasión.