Esa estúpida sensibilidad

Estos días, a pesar de la falta de tiempo, he tratado de seguir con una poco altruista labor de comentar relatos y poemas ajenos en un par de páginas de aficionados, en su mayoría, al fandom (cosa que, ya mencionado de paso, me desagrada). Cabe destacar el hecho de que lo hago meramente con el fin de que esas personas se "dignen" a comentar alguno de los escritos que me he atrevido a subir a esos sitios (porque en esos lugares, simplemente por el hecho de no tener a Naruto como protagonista, mencionar algún cantante famoso o describir a personajes teniendo sexo cada dos renglones, la gente no se interesa). No he tenido los resultados que esperaba, primero porque descubrí que muchos de ellos solamente subieron su "obra de arte" y no han vuelto a entrar al sitio desde entonces, y segundo, peor aún, porque algunos se han ofendido por lo que les he puesto (no sé en que parte decía que la sección de comentarios era solamente para porras y felicitaciones). Basado en este motivo, he decidido dedicar la entrada de hoy a esas "sensibles" personas, cuyo mundo se viene abajo al descubrir que el fruto de su arduo trabajo (unos minutos) no es recibido con bombos y platillos, o peor aun, que un mortal se atrevió a llamarlo malo.
Imaginemos esta situación: un adolescente otaku (no es que me desagraden, pero puedo comprobar que de estos llorones, el 90% son menores de edad, y de esos, el 95% son otakus). Luego de haber tenido su dosis diaria de series y comics ha quedado deslumbrado, y ha llegado a una conclusión: él puede hacer algo mejor que lo que vio. Ya sea porque simplemente no le parece lo suficientemente interesante que Gokú mantenga a raya a cuanto bodrio se anima a destruir el mundo o porque no le gusta el famoso greñudo, ha decidido que tiene una concepción por encima de la de sus creadores, y debe hacer algo con esa súbita iluminación. Es entonces cuando nuestro prospecto a Akira Toriyama comienza a escribir. Puede irse por el camino fácil, alterando la historia original para hacer al hombre mono que nos acompañó en la niñez enfrentarse a cosas mucho más interesantes, que van desde una relación "sospechosa" con cualquiera de los otros personajes (aunque esto es más común en las chicas), una descripción con lujo de detalles sobre el último arrebato de pasión con su esposa o enfrentarlo a la misión más titánica que tuviese jamás: un embarazo masculino (no me vean así, yo todavía no me explico qué hicimos para merecer la creación de este aberrante subgénero, si podemos llamar así al MPREG). Pudiera nuestro joven tener un par de neuronas más que el promedio, y decida crear una historia original, aquella que nadie había descubierto... no, no es que se parezca a las que vio ese mismo día, es una enorme coincidencia, pero si te fijas, los personajes se llaman diferentes y su traje no es rojo, es azul, ¡Cualquiera notaría eso!
Pero bueno, luego de que la nueva sensación literaria hubiese concluido (a veces ni eso), nuestra joven promesa ha decidido compartirla con el mundo, ¿Por qué? ¡Porque nos lo merecemos! Tanta originalidad, tanta brillantez, no pueden quedarse recluidas en un cuaderno o un archivo abandonado; deben de estar al alcance del mundo, para su regocijo. No es difícil encontrar un lugar para hacerlo, pues basta el registro de un formulario, donde la mayoría utiliza un llamativo seudónimo, para comenzar a compartir el fruto de tu genialidad al planeta entero. Así lo hace nuestro joven amigo, quedando a la espera de las numerosas felicitaciones y los mensajes de admiración que se acumularan por montones. En una situación hipotética, y si no le ha ido como a mí (ignorancia total), ya tiene unos cuantos comentarios que no puede esperar para abrir. Cual no será su sorpresa al leer el primero: "me gusta, pero me recuerda a tal serie". Se sorprende, sigue con el segundo: "tienes mala ortografía y redactas mal". Para este entonces contiene las lágrimas, pero soporta para un tercer intento: "es un asco. La historia fue robada de tal parte y no tienes ni idea de cómo escribir. Deberías preocuparte más por aprender primero".
Nuestro genio ha sido derrumbado por un mundo que no comprende la autentica perfección. Incomprendido, trata de dar motivos para cubrirse los insultos (normalmente un "soy un novato, no sean crueles"). Las críticas siguen, pero él está decidido a seguir defendiendo su escrito, porque, como a un hijo, le dio la vida, merece vivir y ser reconocida como lo que es: una obra maestra.
Si este es su caso, y se dedican a tirar patadas de ahogado cuando alguien les dice que no le gusta como escribes, te recomiendo saber antes que nada de quién viene la crítica: si es un don nadie, ignóralo; pero si tiene conocimientos en la materia, límpiate esas lágrimas y ponte a mejorar, que el propósito principal de los foros y talleres de escritura no es presumir lo que has hecho, sino mostrar tu estilo para que sea depurado por otros participantes. Apréndelo, si quieres aprender algo, el camino es duro y la preparación es de "a huerzas", así que en lugar de publicar tu depresión en el facebook, échale ganas a las clases de español. Si por el contrario, te niegas a seguir estos consejos porque crees que así estás bien, pero no quieres que nadie te critique, muéstraselos a tu mamá, te aseguro que a ella le encantarán.
Por lo pronto, yo seguiré esperando algún comentario (aunque sea destructivo) de los escritos que subí. Seré fuerte cuando alguien me diga que me comí un acento o que no le gusta mi historia... no debo llorar.
Sin más por el momento, nos leemos en otra.

Variaciones de la vena creativa

Con el tiempo a cuestas debo escribir un cuento, con motivo de la semana cultural de la escuela de este año... bien, no debo, simplemente quiero hacerlo; y el tiempo me lo eché yo mismo encima, dada mi poca planificación y mi reciente desviación de atenciones a otros asuntos (entre ellos este, su blog). Pues bien, luego de pasar cerca de una hora recostado mirando al techo, esperando que una pizca de ingenio cayera del blanco techo, y, aplastándome, me diera una idea, tan buena como para satisfacerme pero no tanto como para no ser comprendida... en este punto hagamos un paréntesis para explicar el motivo de esto. Resulta que quienes califican este concurso es la "honorable" sociedad de alumnos del plantel, de la cual no dudo, sino estoy seguro que carecen de todo conocimiento cultural (lo siento, nací con un desconfianza hacia los licenciados, en especial si apenas están en proceso de preparación), lo que pone la situación así: el cuento debe de ser lo suficientemente bueno para pasar por encima de los demás, pero no tanto porque después no lo van a entender (cero tramas complicadas, metáforas, intrigas y demás), algo plano que convenza al lector promedio y que además mantenga su atención. Con motivo de esto, principalmente, subí ayer "El Color del Cielo", pues fue el escrito que el año pasado cumplió con estas expectativas y obtuvo el primer lugar.
Pues bien, el tiempo pasaba y el techo se negaba a cooperar con mi falta de ingenio, así que me puse de senté (más que nada porque se me estaba yendo la sangre a la cabeza) e intenté recordar aquellas cosas que me habían dado en otros momentos la chispa creativa (hasta impresionante suena, ¿No?). No recordé nada para el cuento, pero se me ocurrió la presente entrada: hablemos sobre la imaginación, esa pequeña cosa que de pequeño, algún personaje idiota de televisión (un dinosaurio morado, un perro azul o algún otro ser con tendencia a la homosexualidad) intentaba hacer funcionar en ti para que viajaras a otros lugares, conocieras personas iguales de raras que ellos, o simplemente adornaras un paisaje para cantar algún tema ñoño hasta la saciedad. Eso era de pequeño, ahora que estamos grandecitos la podemos llamar sencillamente creatividad.
Unos la utilizan para sacar de la manga frases que nos hacen reír, otros para improvisar aquel pretexto que nos salvará de alguna situación incomoda (llámese llegada tarde, falta de tarea, ausencia a un evento, etcétera) e inclusive hay quienes intentan hacer algo útil con ella, desde descubrimientos hasta ágiles formas de ganar dinero (legales e ilegales). Habremos unos cuantos que la desperdigamos tratando de describir mundos y situaciones imaginarias con el fin de entretenernos y divertir a algunos, pero el problema se presenta al descubrir un pequeño detalle: la creatividad es como cualquier otro atributo del ser humano: sí, la tienes, lo que varía es la cantidad (no porque también tengas piernas vas a vencer a Usain Bolt en unas carreritas). Algunos no lo entienden (quiero creer que así es... puede ser que yo tampoco) e intentar forzar una maquinaria escasa para sacar a la luz ciertas "cosas" (no quiero expresarme tan "libremente"... no aún) que lo único que tienen en común con una narración es que ambas tienen letras.
Esperando que eso no me ocurra, me he decidido a tratar de exprimir mi vena creativa. Desgraciadamente, como leí una vez no recuerdo donde, ésta es como una amante inconstante: a veces quiere y te otorga todos sus dones, bastándole un simple rayito de luz para desatar en ti una avalancha de ocurrencias, que, si bien no todas las revolucionarias ideas que esperabas, una que otra puede ser fácilmente exprimida y procesada, para convertirse con el tiempo en algo entretenido. Sin embargo, tiene ocasiones en que, como diríamos vulgarmente, no suelta prenda, limitándose a reírse de tu incapacidad de lograr algo. No queda entonces más por hacer sino lo que un profesor nos insistiera hasta el cansancio el semestre pasado: leer.
Creo que finalmente encontré la manera de comenzar... me despido, el tiempo sigue a mis espaldas y todavía no tengo nada.

PD: Las ideas llegan cuando y donde menos lo esperas. Si te dedicas a tratar de hacer algo con tu ingenio, más te vale cargar con una pequeña libreta, o en un caso más moderno, hacerte a la costumbre de escribir notas en el celular.
Otra PD: Sí, estoy leyendo.

El color del cielo

Hoy un amigo me dio un consejo, el cual pienso seguir fielmente, me dijo que "no porque andes deprimido, debes deprimir al lector". Puede que este blog se trate de opiniones subjetivas y de pensamientos de cualquier tipo, pero no por ello he de esparcir mi veneno por el mundo (ya hablé un poco de ello en otra entrada). Por lo mismo, para no faltar a mi meta de subir una entrada diariamente por un tiempo, tampoco a la vez a aquel sabio consejo, y ya que mi ánimo se encuentra por los suelos, he decidido dejar hoy aquí el cuento con el que ganara el concurso de la semana cultural de mi escuela el año pasado. Es una linda historia sobre la esperanza y una reflexión sobre lo efímero y bello que es vivir. Espero que sea de su agrado.


El Color del Cielo
— ¿Usted cree que lo que está arriba siempre es el cielo? —le preguntó.
El senil hombre miraba con extrañeza a su inusual benefactor. Los pantalones roídos por el uso extenuante, la camisa vencida por el sol, los zapatos descuidados. Posiblemente su situación fuera más precaria que la de él. Pero ahí estaba, extendiendo su mano para compartirle un poco del bocado obtenido, no con poco esfuerzo. A la mirada del anciano, ese hombre no era un alma caritativa, era un mendigo inconsciente de su posición.
Pero su exaltación no terminó en ese momento, sino que, sacando un pan idéntico al regalado, tomó asiento en la fría acera, al lado del pobre hombre, para compartir la humilde cena.
—Señor, ¿Se siente usted bien?— no resistió el viejo la pregunta.
—Por supuesto —respondió éste, obsequiándole una sincera sonrisa —. Vengo llegando de un maravilloso viaje.
—Pero ¿A dónde? —volvió a inquirir el anciano, pretendiendo mantener apartado al incómodo silencio. Sus manos temblorosas acariciaban la pieza de pan recibida, sintiendo que su estomago se la exigía.
—Mire, le contaré una historia, sólo porque siento que necesita escucharla, tanto como yo lo necesite alguna vez —fue la respuesta del hombre, que, aprisionando las piernas entre sus brazos enganchados, comenzó su relato.
»Hace 6 años mi vida era perfecta, tanto que no era capaz de distinguirlo. Estaba felizmente casado con el amor de mi vida, y nuestro cariño se consagró con la llegada de un precioso niño, vivo retrato de mi bella esposa. Una linda casa, relaciones envidiables, no había nada que la vida me hubiera negado en aquel entonces.
»Desgraciadamente, estaba demasiado ocupado forjando la vida que anhelaba desde joven. No tenía un mal trabajo, pero, anhelando la cúspide del triunfo laboral, hacía todo lo que estaba en mis manos para entregar mi vida a ese vano sueño, regalándole al jefe las horas que correspondían a mi familia, y a mí mismo.
»Antes de que fuera capaz de notar mi estupidez, comenzó lo inevitable. Mi hijo enfermó una noche, tan súbita como gravemente. Mi esposa lo cargaba en brazos mientras yo me abría paso con el automóvil en una ciudad en la que cuesta respirar. Cada segundo nos alejaba más de nuestro retoño, yo sentía que el mundo se venía abajo, todos los planes, toda la felicidad a futuro que esperaba al terminar de lograr mis metas. De pronto, todo terminó.
»Entre la desesperación que me produjo ver a mi pequeño dejar de respirar camino al hospital, surgió una tremenda debilidad, la abrumadora sensación de derrota que me hizo cerrar los ojos yendo al volante. Gritos, el derrapar de un vehículo, los vidrios que saltaron, incluso el intenso dolor que me recorrió el cuerpo. Todo me parecía una lejana sensación, un eco que desaparecía ante el peso de saber que fingir no cambiaría nada.
»Para hacer corta la historia, desperté al día siguiente en una camilla de hospital, sólo. Le había dado a mi hijo a su madre para que lo acompañara al otro mundo, y ahora sólo yo quedaba de ese plan de vida perfecto. El sepelio, los días y meses siguientes, todo fue un capítulo que mi mente se resistió a almacenar. El dolor de ver a mis dos razones para vivir entrar bajo tierra me hizo ver lo vacío que estaba, y lo más que estaría a partir de ese momento.
»Comencé a descender en la escalinata que tanto me había esforzado por escalar. El trabajo me parecía un castigo al recuerdo de lo que pude haber hecho, llegando al extremo de renunciar con tal de no volverlo a ver nunca. Los empleos temporales que tuve a partir de entonces no iban a hacerme millonario, solamente a darme lo básico para sobrevivir. La casa y todas las pertenencias de mi familia fueron a parar a la negación, terminando en un remate. Mi vida estaba hundida, pero tuve la convicción de buscar una solución.
»Una de mis primeras ideas fue la religión. Venía de una descendencia devota, pero siempre fui renuente a seguir los actos de rigor que se realizaban cada fin de semana, en parte por estar enfrascado tras un escritorio, en parte por desidioso. La sensación de atravesar las puertas del templo como cuando niño me invadió desde el primer día, y no fui capaz de soportar la combinación del aburrimiento de los sermones con el temor a lo desconocido que se inculca en esos lugares. Predispuesto al fracaso, no llegue a ninguna parte con ello.
»Decepcionado de no haber encontrado una pizca de consuelo, un día aborde al sacerdote al finalizar la celebración. El tipo era bonachón y conocía su profesión magistralmente, pero no supo sacarme de mi negatividad. Pese a eso, me mostró una posibilidad: alejarme.
»El sacerdote me propuso ser misionero en una región cercana, tratar de encontrar la resignación a mis culpas sirviendo a quien no tiene consuelo. Acepté, más que nada, para alejarme de la infinidad de recuerdos que habitaban en la ciudad.
—Supongo que ese es el viaje del que viene llegando –interrumpió el anciano el relato, hablando con la boca llena de pan. Se notaba su aburrimiento, escuchando por mero agradecimiento.
—Así es, hoy hace 2 años que me marché a aquel lejano pueblito, olvidado de Dios y de toda bondad –prosiguió el relato el hombre, sin notar el enfado de su oyente.
»Allá, descubrí que la palabra “básico” tiene un significado mucho más bajo. Para ellos era un lujo tener un techo en donde dormir y un par de comidas al día; los niños jugaban con palos y piedras a imaginar que algún día serán como sus padres, que si bien trabajan día y noche como yo lo hice alguna vez, ellos lo hacen por la necesidad de llegar un bocado a casa, una prenda de ropa para algún hijo, o una manta para soportar los crudos inviernos.
»Vine a caer en aquel lugar durante una de las peores epidemias que los habían azotado. La fuerte temporada de lluvias se había fundido con la poca higiene de sus condiciones de vida, trayendo una inmensa cantidad de mosquitos al lugar, portadores de una fatal enfermedad. Mi tarea era la de llevar la vacuna y aplicarla a aquellos que no eran considerados todavía como “casos perdidos”, como decían en el pueblo a todo que ya estuviera infectado.
»Quiso la suerte que, estando un día imposibilitado para salir a cumplir mi abnegada labor, que dicho sea hacía solo pos pagar su hospitalidad, miraba caer la lluvia entre los techos de lámina oxidada. Nadie se atrevía a salir en esas condiciones, por lo que me sorprendió ver a un pequeño de unos 8 años, brincando entre los charcos felizmente. Mi duda pudo más que mi miedo, y salí a su encuentro. Me miró y detuvo su juego, esperando que fuera el primero en hablar.
—Hola –salude en tono tierno.
— Hola... –me respondió indiferente, molesto por haber sido interrumpido.
— ¿Puedo preguntarte que haces afuera? Es peligroso –le dije.
—Lo sé, pero me dijo mi mamá que yo ya soy un caso perdido, y que ya no me tengo que cuidar –dijo él con la naturalidad de su tierna edad.
»Sus palabras me quebraron la voz, y ya no pude responder más. Ese pequeño, de marcados rasgos étnicos, jugaba disfrutando los que iban a ser sus últimos días de vida, sin pensar en lo que pudiera pasar. No pude creer cómo un niño tan pequeño descubrió algo que yo entendí ya muy tarde.
»Desde ese día, me dediqué a cuidar a ese pequeñito, jugando con él y, secretamente, tratando de encontrar una cura a su enfermedad. A él parecía no importarle nada más que aprender, haciéndome preguntas en cuanto podía sobre cualquier suceso que no lograba entender. Yo trataba de responderle, dándome cuenta lo mucho que aprendía yo de él.
— ¿Tú sabes por qué el cielo es azul? –me dijo una de las veces.
—No, no lo sé, una vez me lo explicaron, pero no lo entendí –preferí mentirle a contarle el parloteo científico sobre ello —. ¿Por qué?
—Es porque la tierra en el cielo es azul –me respondió muy convencido.
—Y el cielo ¿De qué color es allá? –jugué con él.
—No sé, pero algún día lo descubriré –me respondió, sonriente.
»Otra de las veces me dio una valiosa lección. Su madre había caído víctima de una fuerte fiebre, producto de los síntomas de la peligrosa enfermedad. Mientras un médico la atendía, yo cuidé a mi pequeño pupilo, tratando de disfrazar lo que estaba pasando.
— ¿Qué tiene Mamá? –me preguntó con los ojos vidriosos –Mis hermanos dicen que yo la enfermé...
—No tiene nada –volví a mentirle –solamente le hizo daño mojarse con la lluvia.
»Mi mentira lo tranquilizó por un par de días, pues al poco tiempo la señora falleció. Durante la pequeña celebración que se organizó al momento de su entierro, el pequeño estuvo conmigo en vez de acompañar a su familia, tomando mi mano con una timidez indescriptiblemente tierna. Al terminar de caer el último puño de tierra sobre el cuerpo de su madre, él se soltó llorando en mi regazo.
—No fue tu culpa –le susurré al oído mientras lo abrazaba —.Tú sabes que no fue tu culpa.
»Los días pasaron y él se fue tranquilizando, en la misma medida que su enfermedad avanzaba. Luego de la muerte de su madre, pasó a vivir en la choza que me habían asignado, a mi lado. Sin embargo, perdí toda esperanza de salvarlo cuando tuvo que ser encamado en el improvisado hospital del pueblo, sufriendo de las mismas fiebres que habían tomado a su madre, pero ni así tuve el valor de darle la espalda. Fiel a mis pensamientos, estuve día y noche a un lado de su cama.
—Yo sé porque mi mamá se tuvo que ir –me dijo un día, con la vocecita débil y pausada que tenía.
— ¿Por qué? –fue lo único que alcancé a decir.
—Iba a preparar todo para cuando yo me fuera...— musitó con una sonrisa.
»Su valor quebró por fin mi careta de hombre, y me solté llorando como un niño ante su lecho. Él se acurrucó sobre mi cuerpo arrodillado, y se quedó plácidamente dormido. Ver la ternura en su rostro, el apagado rubor en sus mejillas, me hizo entender lo hermoso que es vivir.
»Nunca volvió a despertar, pero no le lloré más que esa noche. Su cuerpecito fue sepultado a un lado de su madre, como él dijo que quería estar, y yo tomé mis cosas y regresé a la ciudad. No fue por huir de su recuerdo, sino para reencontrarme con los míos.
—Toda mi vida se reduce ahora al querer saber una sola cosa –dijo mientras se ponía de pie.
— ¿Y qué cosa es? –preguntó el anciano, que parecía haberse contagiado del ánimo del relato.
— ¿De qué color es el cielo allá arriba?–respondió él con ingenuidad, antes de ofrecer su mano en señal de amistad, y comenzar a caminar hasta perderse en el horizonte.
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Ahora, bien, ¿De qué color es el cielo?
Hasta la próxima, con más ganas.

La historia de una historia... "Pesadilla"

Siento que hago las cosas por mero capricho. Estudio en una escuela que no me gusta una carrera que no me agrada, pero ya estoy ahí y he de terminarla, todo porque de pequeño tuve la genial idea de decir que de mayor iba a ser lo que mi tío... y heme aquí quince años después, dándome cuenta del garrafal error. Esa es una pequeña tragedia personal para aclarar un punto: todo tiene una ambivalencia, y como tal, el caso de los caprichos lo tiene también.
En un principio plantee el blog como una plataforma de escritura (mira que bonito se lee...), y creo que debo comenzar a tomarlo como tal. Así, hoy he decidido comenzar publicando un poema, feíto y posiblemente falto de sentido... pero quiero hacer algo antes de mostrarlo nuevamente a la luz (ya ha sido publicado en una página, hace como dos años, ¿Y qué? Algunos tenemos más cosas por hacer que estar pegados a la pluma y papel... además este ya está comentado positivamente, así que es un buen inicio).
Me he permitido dedicarle primero una entrada a la historia previa al susodicho juego verbal de versos incongruentes... digo, intento de poema. Admito no haber tomado educación literaria alguna (dejé el único taller literario al que acudí por una causa de fuerza mayor...), más desde pequeño he sentido que este es un mundo en el que me siento completamente libre, en el que puedo forjar tantas cosas a partir de un espacio en blanco, donde puedo decidir el contenido de ambos lados de la balanza y luego darle vueltas... o simplemente destruirla y jugar con las reglas. Ese hermoso sentir de fluida libertad necesitaba salir, pedía ser expresado en algo... y luego nació el poema. También debo admitir haber pasado por muchas épocas y estilos literarios a lo largo de mi desarrollo (y lo que falta), y en ese entonces jugaba con lo gótico y los tintes oscuros, además de explotar las metáforas a un grado algo excesivo, pero no me atrevería a cambiarle un punto aún así.
Así pues, y sin más, presento al blog el primer escrito de, espero, muchos... "PesadillA" (Sí, con la primera y última letras en mayúscula... estaba joven, ¿Ok?), renombrado después a "Fantasía de poeta". Mi peculiar forma de ver a la inspiración, convertida en algo un tanto confuso, que me gustaría que más vieran y me dijeran lo que sus versos les transmitieron (o si necesito ir apartando un lugar en el manicomio, en dado caso).


Pesadilla (Fantasía de Poeta)



De paciencia rasgo la tumba
con las uñas del espejo,
sangrante miro la lujuria
rebosante en cada reflejo.

De este mirar la chispa
de doble punta es estrella
que punza nuestros ayeres
a una supuesta edad bella.

Las palabras significan falsedad
cuando la ley es obsesión
y la pasión se torna en umbra,
no queda siquiera razón.

Alardeando de lucidez
solo tardarás en desear no haberlo hecho.

En mis sueños arde el hielo
y el témpano danza en mi honor,
en sigilo caen las barreras:
el odio, la muerte, el amor.

Ojo por ojo...

... y el mundo acabará ciego. Tan hermosa frase que nos legara Mahatma Gandhi a un mundo tan distante de semejante ideal. El hombre, jactándose de su supuesta superioridad, ha buscado siempre la manera de superarse a sí mismo, pasando, muchas veces, por encima de sus semejantes sin miramiento alguno, en pos de más dinero, más fama, simplemente más de todo, en un afán mundano y sucio, tan simple como perverso. El problema podría quedar ahí, con justos y pecadores claramente delimitados por la línea del error cometido, pero es entonces cuando a algún inteligente se le ocurrió poner los hechos en una balanza, para ponerse a pensar en algo que nivelara las cosas un poco. Desconozco si su nombre era Talión o de donde saliera tal denominación, el caso es que decidió cobrarle un ojo al que se lo quitara (mejor dos tuertos que uno) y de la misma forma, un diente (mejor todavía, un par de chimuelos).
Basados en esta ley, se han cometido los más grandes agravios de la humanidad. Que si mataron al archiduque de Austria y nos cargamos a más de diez millones de bajas, entre propias y ajenas, "nomás pa que quede parejo". Que si los de occidente no respetan nuestra religión y quieren dominar al mundo les destruimos su imperio, que si el anticristo ya viene de no sé donde, que si no respetan lo que creo, que si no piensan como yo, que solamente yo tengo la razón, que yo... he ahí el problema principal, el "yo", el ser completamente individualistas.
Vivimos esperando que el mundo nos vea brillar, ya sea por nuestras ideas o lo que representamos (o fingimos representar, en uno que otro triste caso). Tenemos la idea de que estamos en este mundo para disfrutar de una gran cantidad de cosas y situaciones (y eso es prácticamente cierto, pero hablaremos luego del tema), pero no nos detenemos a pensar que no estamos solos, y que eso es en gran parte lo que nos hace sentir tan especiales y diferentes, el complementarnos con otros "yo" que también están en su búsqueda personal por algo, indiscutiblemente de lo que sea. El problema es cuando comenzamos a creernos más que esas otras personas, a dejar de ver lo especial de ellos para enfocarnos en nuestro propio brillo.
Y en el egoísmo encontramos la necesidad de ser escuchados, y si no llegamos a serlo, vienen entonces los problemas... y de ellos, la tierna y dulce venganza... tan inútil como querer quitar lo que ya no está. No soy fanático de los sermones ni de los "castigos divinos", solamente pienso que el mundo ya es en sí un lugar feo, como para ensombrecerle todavía más con nuestros rencores encarnizados. Si alguien te dejó de tender la mano, tiéndesela tú para que no olvide que estás a su lado.
Quiero extender una invitación a no dejar al mundo ciego, hay infinidad de cosas que todavía nos aguardan, no podemos perder la fe en nosotros mismos tan pronto. Si alguien te dejó chimuelo... sonríele, no le sacarás un diente, pero te aseguro que sí una sonrisa (velo con sarcasmo, te aseguro que la herida sana más pronto). No sé si la justicia divina aplique en todos los casos, o si tarde o temprano, pero de algo estoy seguro: le va a ir peor a esa persona, soy un fiel testigo de que está comprobado (podría citar ejemplos personales, pero prefiero no hacerlo por el momento).
El señor Gandhi nos legó una gran filosofía, no la cambiemos por el vil pan de todos los días, ya sea en nuestro país o en cualquier lugar...
PD: Que quede claro: no soy masoquista ni religioso. Soy simplemente una persona que espera encontrar en el mundo algo mejor de lo que ofrece, y que se sintió fuertemente conmovido con esas palabras.

Mundos ajenos

Tengo un tiempo revisando una página muy interesante. Una de esas tantas en las que cualquier persona, previo registro, tiene el derecho a publicar cuanto escrito le venga en gana, ya sea para presumir sus dotes de "escribidor" o simplemente recibir retroalimentación por sus trabajos... una página de fics, pues. El principal propósito de esto fue dar a conocer el inicio de la historia que tanto tiempo he mantenido celosamente guardada, y que ya lleva siete años cosechándose (desde el 2003), esperando las reacciones y críticas de todo aquel que se dignara a leerla.
Y pues como ser humano común y corriente que soy, llegué a la conclusión de que nadie leería mi historia si yo no hacía lo mismo con las ajenas (el clásico: haz por el prójimo lo que quieres que éste haga contigo). Fue entonces cuando comencé a adentrarme en mundos e historias ajenas, buscando títulos que llamaran mi atención, resúmenes que denotaran un estilo de redacción aceptable (el mío no es perfecto, pero uno se encuentra con cada "joyita" en esos lugares... para mayor información al respecto, leer la entrada anterior) o simplemente que tuvieron algo que me atrajera inevitablemente a dedicarle unos minutos de mi tiempo. Es preciso aclarar que solamente me dediqué a la zona de relatos originales, ¿Por qué? Simple y sencillamente no me gusta el fanart y todo lo que éste envuelve.
Una tras otra, las historias mostraban lugares y personajes tan distintos como extraños, desde mujeres peliazules, hombres ojirosas y escuelas de espionaje en otro planeta, hasta sujetos de lo más común que mataban sus días fingiendo estudiar en una escuela. Leí alrededor de unos siete, comentando en cada uno lo que me parecía y lo que no (del modo más ligero posible, esperando no herir la "sensibilidad" del artista). Una vez terminada mi labor, me dispuse a ir a mi perfil, a observar el fruto de mi arduo trabajo. Un clic a la pestaña de "comentarios", y pude ver mis "gotas de sabiduría" rociadas por el mundo virtual... notando cierto detallito general hasta ese momento.
¡Todas las historias cumplían el mismo patrón! Por Dios, la falta de imaginación en el mundo está creciendo cada día más. Con un par de neuronas funcionales, cualquier persona es capaz de entrar a alguno de estos sitios, elegir el relato de su preferencia, y encontrarse con la fantasía adolescente de un sujeto con exceso de tiempo libre, plasmada bellamente con un pequeño número de detalles cambiados, como el nombre de la escuela a la que acude (cambiar Juan Perez por John Pierre no es lo más sabio que pudieron haber hecho...), los exorbitantes nombres de sus "amigos" (si es que tienen alguno en la vida real) o inclusive a lo que se dedican (no es igual de interesante decir que estudias para abogado que para proteger al universo de un enorme mal, ya sea como espía, astronauta o ninja). Uno tras otro, estos relatos muestran vidas de personas normales, maquilladas para ser supuestamente interesantes, con tintes de las caricaturas japonesas de su preferencia, pero al fin y al cabo no enseñan más que una completa falta de inspiración, de ganas de querer mostrar al mundo algo más de lo que consume día a día.
Digo esto con una profunda decepción, puesto que esperaba encontrar entre el ciberespacio a los próximos Poe, Lovecraft, Wilde o Cervantes (grandes maestros de las letras en mi opinión personal), pero me topo solamente con intentos frustrados de querer ser el chico de cabellos multicolor que vieron en televisión o la princesa hermosa, fuerte e inteligente que salvará al mundo sin nada más que su belleza y un conjunto ajustado y sexy.
Debo aclarar que no estoy generalizando. Estoy seguro que por ahí deben de andar grandes escritores con una fuente inagotable de ideas; personas incomprendidas que esperan ser encontrados y acogidos con el respeto que merecen, mostrándonos tramas que nos harán sufrir y disfrutar a partes iguales, llevándonos a sitios que no pensábamos conocer ni en sueños, y presentándonos personajes que podremos considerar amigos íntimos, con los que nos sentiremos identificados.
Pero, mientras tanto, podemos jugar un poco en los mundos ajenos, donde ellos son los dioses de su propio universo, deseados por todos y tocados por nadie, donde la oscuridad es solamente un pretexto para hacer brillar todavía más al protagonista, cuyo nombre es tan grande que hace retumbar los cielos y a la tierra regocijarse. Unos son reyes, otros se conforman con guerreros todopoderosos, puede incluso haber el genio que decide hacer de su alter ego un dios omnipotente al que, pobre del que lo vea, será consumido por una luz desintegradora por tal pretención. Hay quienes deciden centrarse en la "realidad" (normalmente son chicas), y solamente se dedican a hacer un cuento de hadas donde, por una "casualidad" del destino, conocen a su cantante/artista favorito, y este pobre incauto cae perdidamente enamorado de ella, ya que, obviamente, en ese mundo bizarro ella canta como los ángeles, baila como odalisca o su belleza opaca la de cualquier flor. Hablar de su ortografía y redacción es un enorme caso aparte, del que no tiene caso hablar... es simplemente deprimente.

Sin más que decir, me despido por el momento...

PD: Un enorme caso aparte son los Gary Stu y las Mary Sue... un tristísimo punto y aparte del que preferiría no hablar, al menos por ahora. Quien sabe, tal vez en otro momento que sienta ánimos para entrar en mundos todavía más extraños.

Un homenaje a Perla Shumajer

Hoy, luego de tener un día más corriente que común, y de dolerme de una pierna sin motivo alguno (con un "malgenio terrible"), decidí vagar un rato por internet, curioseando en el universo que rodea la literatura digital. Debo admitir que no soy muy fanático de los fanfics (considero un plagio tomar una historia ajena para hacerla trizas con mis ideas psicópatas), pero pese a ello frecuento un par de páginas con dicho contenido, más que nada por su sección de originales. Pues bien, me encontraba leyendo un par de historias con un fuerte tinte de Mary Sue cuando encontré un comentario acerca de una tal Perla Shumajer y sus fics. Eso no me extraño, sino el hecho de que muchos la mencionaban como si se tratara de la próxima Rowling. Sumamente arrepentido por mi falta de cultura general, me dispuse a investigar un poco sobre la tal Shumajer.
¡Que tan grande no será mi ignorancia! La tal Perla es, a estas alturas, prácticamente una celebridad digital en el mundo de los fanfics, teniendo en su haber páginas dedicadas a su obra, enlaces en facebook, tributos e incluso se celebró un concurso para averiguar quién imitaba mejor su estilo. Lo mejor (y que todavía no logro explicarme) es que ya viene incluida en la Frikipedia, ¡Por Dios! Fue entonces cuando noté el enorme sarcasmo ideado a su alrededor... y decidí poner mi granito de arena, contribuyendo a difundir su mensaje, pero a mi manera. Este es un merecido homenaje a su obra y manera de pensar, a su lenguaje creado y su peculiar manera de ver el mundo.
La tipa, que según su horrendo perfil tiene 18 años, escribe peor que un bebé, ignorando prácticamente todas las reglas del español, saltando leyes que van desde la lógica ("Potter metió la mano a Snape por los pantalones y le buscó el pene a Potter"... que vergüenza) hasta la física ("un día soleado y relampagueante"... Dios, dame fuerzas), siendo excesivamente repetitiva en sus descripciones ("se quieren, se aman y se adoran mucho"... sin comentarios), da datos que van desde lo innecesario ("un pequeño que se enamora de su profesor de pociones y un profesor de pociones que se enamora del pequeño"... queda claro, ¿No?) hasta lo nefasto (el color de los boxers de Snape... algo que nadie, nunca, quiso saber) y para colmo, diciendo odiar a los homosexuales en su perfil (que dicho sea de paso, es todo un chiste leerlo), ¿Qué género creen que escribe? ¡Adivinaste! Yaoi.
No sé porque razón le excita ver a Potter jugueteando con Snape, ni inventarle una vida alterna a Mario Bros (así lo llama ella) en Boston.... lo único que sé es que, como está el mundo actual, Perla Shumajer será la próxima escritora de renombre que tendremos ¡Sus pseudofics se convertirán en éxitos de cartelera! Ya quiero ver a Mario Bros viviendo en su cabaña en Boston, "casado en matrimonio" con la princesa "nomeacuerdo", que por cierto venía de Reino Unido.
Ay Dios, primero Francisca Solar y ahora ella. La primera ya triunfó con una bazofia mal escrita para destruir el universo de Harry Potter, pronto ella, solamente quedas tú... ¿Qué? ¿Que no has escrito nada? ¿Qué esperas para adueñarte de los personajes de alguien más y "liberar" sus verdaderas personalidades?
Como curiosidad (y para que puedas apreciar su obra literaria en estado puro), dejo la brillante sección de la Frikipedia dedicada a esta tristemente celebre escritora. Te aseguro arrancará más de una sonrisa de tus labios.


¿Por qué me dio por escribir de ella? Porque es un insulto al español, a la lógica, al pensamiento racional y a un montón de cosas más... o tal vez simplemente porque estoy frustrado porque nunca llegaré a ser tan bueno como ella.
PD: Tanto "malgenio terrible", como "casado en matrimonio" son frases celebres de la señorita Shumajer, yo solamente las uso con propósitos de sarcasmo.
Otra PD: No tengo nada en contra del Yaoi, pero sí contra los que toman algo que nos les pertenece y lo hacen trizas sin preocuparse en conocer el canon de su universo y la personalidad de los involucrados (cualquier comentario ofensivo, colocarlo en su correspondiente sitio)